jueves, 6 de noviembre de 2008

Pequeña larga ausencia


Me impresionó abrir mi blog y ver la imagen de la Catrina, y hecha nada menos que por Paola, que en los días del viernes al domingo estuvo debatiendo a la muerte debido a una meningitis que hizo crisis precisamente la mañana del viernes.
Gracias a Dios pudo llamarme por su celular para intentar decirme dónde estaba, cosa que no podía hacer por encontrarse afásica, pero luego de treinta eternos minutos pude figurarme el lugar en donde estaba y la fuimos a buscar Alex y yo.
Estaba en la carretera rumbo a su trabajo y se detuvo antes de la primera caseta, en una estación de gasolina. No era que hablara incoherencias, sencillamente decía palabras que no significaban nada y las repetía en inglés o español constantemente, y al pedir ayuda la tomaban por ebria o drogada, incluso los despachadores de gasolina se reían.
La trasladamos urgentemente al hospital, a donde llamé solicitando un neurólogo, el que fuera o estuviera de guardia esa mañana. Quiso Dios que la recibiera precisamente el mejor neurocirujano de la ciudad.
Al revisarla, el médico solicitó de inmediato una camilla para internarla y que le realizaran tomografías de su cabeza. Se procedió a hacerle una punción lumbar y luego de obtener los resultados lo único que podía decirme era que estaban descartados el tumor y la hidrocefalia. Pero desconocía la causa de la afección, sólo supo que era meningitis.
Pasaron días haciendo muchas pruebas para determinar si la causa era un virus o una bacteria. Se solicitó la opinión de un neumólogo y un neurólogo.
En tanto, la mantenían con antibióticos, anticonvulsivos y antipiréticos. Ella se mantuvo confundida todavía hasta el día siguiente de su ingreso al hospital, sin encontrar palabras para comunicarse y completamente inapetente. Me afligía mucho su estado porque recientes estudios de sangre habían confirmado su anemia y me aterraba pensar que no tuviera suficiente fuerza para luchar contra la enfermedad.
Comenzaron a remitir los glóbulos blancos y eso fue apenas un alivio porque los médicos seguían sin conocer la causa de la enfermedad.
Finalmente ella pudo recuperar el habla y pensamiento normales, y una vez que comenzó a comer, lo hizo con apetito. El médico la declaró fuera de peligro y me dijo que era extraordinario, que se había impuesto su juventud a pesar de ser pequeña de talla y anémica. Claro que no significaba que ya estubiera bien, pero las palabras "fuera de peligro" sonaron como música para mí.
Para confirmar sospechas se le hizo una resonancia magnética de cráneo y a partir de entonces los médicos construyeron un plan de ataque contra su enfermedad.
La meningitis no se ha eliminado por completo pero Paola ya está en casa, y ha de seguir un tratamiento largo igual que su convalescencia.
Agradezco a todos los amigos, familia, conocidos, que me apoyaron con sus oraciones y buenos deseos para que mi hija recuperara su salud. Sé que estoy en deuda y espero poder corresponder cuando sea la hora.
Por ahora, con restricciones, puedo decir que estoy feliz gracias a Dios.

1 comentario:

patricia dijo...

Querida Liz, lamento haberme enterado recièn de este dolor, uno más..., te ha tocado difícil esta año verdad?.

Me alegro que ya esta recuperándose, al final todo logra tomar su curso, espero que tu espalda tambièn este mejor. Un abrazo para ambas desde esta tierra.

PAt.