Aunque me parece increíble, he pasado aquí prácticamente las tres semanas programadas. Tengo solicitudes insistentes para permanecer más tiempo pero no depende de mí resolverlo, aunque como imaginarán, no me faltan ganas. La semana pasada fuimos a Pocosol, a una estación biológica de la Asociación Conservacionista de Monteverde. Tienen cabinas para hospedaje verdaderamente cómodas y la zona del comedor es bellísima, Julia se hizo cargo de la reconstrucción y decoración con un éxito que le valió el reconocimiento especial de sus compañeros. Las mesas y sillas están hechas con bambú y madera con un gusto exquisito.Es un bosque lluvioso gigantesco cuya hermosura ni siquiera intento describir. Cuenta más de 300 especies de aves, y son incontables las de insectos y la fauna. Tuvimos un paseo nocturno con dos guías extraordinarios que así, de caminar en la densa noche, encontraban ranitas diminutas en la punta de una hoja, o una víbora zopilota al pie de alguna planta. Arañas, ranas, e inc...
Retrato de mis días, aventuras en la pintura, la poesía y demás estancias