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Entradas

Visita al hospital

Llegué a la zona en donde están los pacientes en recuperación que pueden recibir visitas. Una señora tipo costeña sentada en su cama conversaba con otra acerca de una enferma que al parecer ya no estaba, comentando lo que le platicaba. La que escuchaba le pidió detenerse un momento para traer a los críos y que la oyeran. Vi que la enferma ponía la misma cara de sorpresa que yo pero la mujer ya había salido en busca de las criaturas. De regreso le pidió que pormenorizara su relato y así comenzó de nuevo la enferma… el niño tiraba de la sábana… ¿cómo fue que dijo ella, qué le contó? ¡escuchen niños! La niña pellizcaba los pies de la enferma, quien a manotazos trataba de alejarla… la encargada de los niños como si no los viera, sólo se ocupaba de mantener hablando a la enferma… los niños se fueron a otra cama y vaciaron un vaso de agua encima de de la cama… Yo me di la vuelta para visitar a otra enferma; estaban unas extranjeras de visita también y a punto de retirarse como yo. Comencé a…
Entradas recientes

De paseo con la Chamana

Mi amiga Graciela vino por mí para salir de paseo. Trepamos a su pickup azul y nos lanzamos por un camino pedregoso que se fue haciendo cada vez más difícil de transitar, hasta que ya no pudimos seguir. Era pasado el medio día y hacía calor, cosa que a ambas nos incomodaba. Le dije a la Chamana que yo conozco un parque donde hay mucha sombra, pero por lo mismo seguro habría mucha gente. No quiso ir y como ya hacía hambre, regresamos a mi casa. Bueno, a ese lugar en donde vivo: parece más una bodega, con pilas de ropa sucia amontonadas en el piso por todo lado y unos cuantos muebles, entre ellos un refri desvencijado pero funcional.El día anterior había salido a comprar comida y no había probado una sopa que me dieron de cortesía por introducción en el restaurante, así que fue lo que ofrecí a la Chamana, a quien por cierto creo que no le gusta la sopa. Mientras se calienta y viendo que Bambi no puede echarse en ninguna parte, busco algo que le sirva de tapete pero todo lo que hay de r…

¡Ya es hora!

¡Ya es hora! ¿de qué? ¡de cumplir 65! Así, casual, como que no quiere la cosa vamos iniciando otra de estas vueltas al sol que han traído siempre de todo como en botica. La idea es quedarme con todo lo bueno, alegre, bondadoso, alentador, lo que enseña y nutre. Aprender a guardar lo que me fortalece, lo que me hace seguir; conservar esa curiosidad que me lleva a asomarme por todas las ventanas, lo que me hace suspirar y enmudecer, Aquí los guardo a todos, mis amigas, mis amigos: todos son mi familia y mis pilares, maestros y cómplices de ayer, de ahora, de siempre. Gracias vida, gracias Dios por toda esta ternura que sostiene mis huesos, por esta fuerza que me impulsa los pasos a pesar de todo, por la alegría que estalla como las pompas de jabón que lanzo por mi balcón cada que puedo, por estos insólitos hijos que me tocaron, tan maravillosos. En fin, porque el amor siempre ha estado sin parar, tocándome la puerta aunque me sienta sola.

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagios, la afluencia se reduce notablemente, los…

Tiempos que llevamos dentro

Hace unos meses mi "cuñado" comentó que encontró entre las cosas que su mamá tenía guardadas, una caja de copas que él no recuerda haber visto antes. Yo sí las conozco y le pedí que me regalara unas porque con mis dedos malos he andado haciendo quebradero y medio.
La semana pasada me llegaron diez copas, son de las que rentaban para eventos. El vidrio es bastante grueso comparado con las actuales, y son pequeñas porque no son para vino, son como para martinis.

La historia de esas copas es que el padre de mi "cuñado" prefirió comprarlas porque salían menos caras que rentarlas. Y la ocasión, en aquel año 1973, fue la boda de su hijo mayor conmigo.

Tooooodos estos años después, cuando cada elemento de aquella pareja ha hecho de su vida papalotes cada uno por su cuenta, yo me pongo un poco reflexiva en cuanto me preparo una mimosa: ¿podría ser una de éstas aquella en la que brindamos hechos una burbuja de alegría y de ilusiones? ¿cómo era aquella muchacha de 18 poniend…

Paisaje de ventana

En la vorágine de encierro inusitado
me visita la sal de cada día
asomada a un paisaje de ventana.
De verde tierno siembro las mañanas
atrapando suspiros de sol y agua.

Espero cosechar un tiempo nuevo
donde pueda vivir sin otras manos
y donde la memoria del abrazo
será el tesoro que dispare el día.



Aniversario

En unas horas hará un año que llegué a Orizaba cargando mi casa y mi auto empacados en un tráiler, luego de muchísimas dificultades para salir de Ensenada y de una travesía de una semana. Apenas puedo creer lo que hice, me parece tremendo esfuerzo pero recuerdo que decidí hacerlo "mientras todavía podía".
Los motivos fueron lo suficientemente fuertes para que yo emprendiera semejante viaje. Un viaje como el de la vida, que no ha terminado de mostrarme todo lo que puedo hallar.
Hace un año venía un poco rota, un poco triste, muy ansiosa, con esperanza y como tantas otras veces, con la respiración contenida como cuando te preparas a saltar.
Extraño a mi pandilla, mi bola de amigas y amigos con quienes hacía tantas cosas. Aquí sigo aislada y desconocida, sin actividad, y con la contingencia y el aislamiento se empeora el panorama.

Ahora estoy -si no sucede otra cosa catastrófica- a un semestre de terminar la carrera. Hora de pensar en un nuevo devenir en mi vida, de construir e…