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Entradas

Paisaje de ventana

En la vorágine de encierro inusitado
me visita la sal de cada día
asomada a un paisaje de ventana.
De verde tierno siembro las mañanas
atrapando suspiros de sol y agua.

Espero cosechar un tiempo nuevo
donde pueda vivir sin otras manos
y donde la memoria del abrazo
será el tesoro que dispare el día.



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Aniversario

En unas horas hará un año que llegué a Orizaba cargando mi casa y mi auto empacados en un tráiler, luego de muchísimas dificultades para salir de Ensenada y de una travesía de una semana. Apenas puedo creer lo que hice, me parece tremendo esfuerzo pero recuerdo que decidí hacerlo "mientras todavía podía".
Los motivos fueron lo suficientemente fuertes para que yo emprendiera semejante viaje. Un viaje como el de la vida, que no ha terminado de mostrarme todo lo que puedo hallar.
Hace un año venía un poco rota, un poco triste, muy ansiosa, con esperanza y como tantas otras veces, con la respiración contenida como cuando te preparas a saltar.
Extraño a mi pandilla, mi bola de amigas y amigos con quienes hacía tantas cosas. Aquí sigo aislada y desconocida, sin actividad, y con la contingencia y el aislamiento se empeora el panorama.

Ahora estoy -si no sucede otra cosa catastrófica- a un semestre de terminar la carrera. Hora de pensar en un nuevo devenir en mi vida, de construir e…

Visita al hospital

Llegué a la zona en donde están los pacientes en recuperación pueden recibir visitas. Una señora tipo costeña sentada en su cama conversaba con otra acerca de una enferma que al parecer ya no estaba, comentando lo que le platicaba. La que escuchaba le pidió detenerse un momento para traer a los críos y que la oyeran. Vi que la enferma ponía la misma cara de sorpresa que yo pero la mujer ya había salido en busca de las criaturas. De regreso le pidió que pormenorizara su relato y así comenzó de nuevo la enferma… el niño tiraba de la sábana… ¿cómo fue que dijo ella, qué le contó? ¡escuchen niños! La niña pellizcaba los pies de la enferma, quien a manotazos trataba de alejarla… la encargada de los niños como si no los viera, sólo se ocupaba de mantener hablando a la enferma… los niños se fueron a otra cama y vaciaron un vaso de agua encima… Yo me di la vuelta para visitar a otra enferma, estaban unas extranjeras de visita también y a punto de retirarse como yo. Comencé a buscar en mi bols…

Tiempos de coronavirus

¿Qué nos trae este monstruo terrible cuyo solo nombre nos pone a temblar?  Nos deja estos días viviendo en el temor, la incertidumbre o para muchos la frustración y la angustia de no saber cómo se irán a vivir los días que faltan cuando no se trabaja ni se tienen reservas, como nos pasa a tantos. Y le sigo dando vueltas a lo que quiero decir porque no es fácil desenredar el pensamiento que se teje alrededor de este mal. Estoy sola, encerrada. No tengo un alguien a mi lado para compartir la incertidumbre, para hablar, acompañarnos, alentarnos. Así estamos muchos y no sabemos si eso es peor o mejor o da igual. En las redes sociales circulan videos en donde animales que incluso se creían extintos aparecen por las calles de ciudades desiertas, nadan en las albercas, se meten a los patios, al mar, a las tiendas con actitud confiada y de asombro, explorando por primera vez el territorio alterado que les arrebatamos, y aparecen en los cielos aves que no se habían vuelto a ver. ¡Qué dicha da mi…

Incertidumbres

Heme aquí, con sueño y sin poder dormir, quizá como tantos otros que por primera vez en mi historia, se estarían desvelando por la misma razón que yo: la incertidumbre, la poderosa e inquietante idea de estar en un umbral desconocido.
Me pregunto entonces, dadas las condiciones de la pandemia que padece la humanidad y en estos momentos nuestro país a punto de entrar en la Fase 3 de la contingencia por causa del Coronavirus, si debería seguir haciendo las tareas, si valdrá la pena continuar como si nada o como si viéramos que en el futuro vamos a seguir aquí haciendo las cosas de cada día y recordando que antes de esto éramos unos y después seremos otros, aunque los mismos.
Me pregunto si no será más bien absurdo pensar en entregar proyectos, buscar instrumentos de medición para saber si los taxistas tienen ansiedad o las personas obesas tienen la misma calidad de vida de quienes no lo son... o sería mejor tomar de nuevo mis pinceles, seguir acomodando mi costurero, continuar bordando …

Vero

La primera vez que supe de Vero fue porque su madre, compañera mía de trabajo, me platicaba todas las que pasaba por esa hija que en un diciembre, cuando tenía 17 años había tenido un accidente que la dejó inválida. Toda la estancia en el hospital, la manera en que tomó la noticia, el modo como se recuperó y adaptó luego de un largo y penoso proceso.
Como mi amiga y yo nos hacíamos más cercanas, ella platicaba también de mí en su casa, y al poco rato Vero me hacía llegar unas cartas en las que decía cómo me imaginaba y me decía que sentía que era mi hermanita y esperaba que nos conociéramos.
Los duros tiempos que vivíamos para sacar adelante a nuestras familias nos impedían vernos porque vivíamos en lugares muy alejados en el DF. Pero mi vida cambió para bien y al fin pude acordar con mi amiga una visita en su casa, una noche de viernes en una reunión, porque ellas todas eran muy alegres y en su casa siempre había música y baile.
Cuando llegué a su casa mi amiga no había llegado de su…

Cuestión de hermanas

Pues llegó hace varios días, no sé cuántos porque nunca son bastantes, y esta mañana cruzó la puerta para irse a abordar el autobús que la lleve a su hogar.
Sensación ambigua en su despedida: siento que me quedo solísima pero siento que me quedan muchas cosas: su inapreciable risa, su modo de ser tan cercano y transparente, su cariño inmenso, su complicidad y empatía...
La vida nos había hecho pasar mucho -demasiado- tiempo lejos, con miles de kilómetros separándonos, y ahora por fin estamos cerca. A retomar rutinas, voces, dichos, gustos, dolencias, penas y alegrías. A seguir viendo a la niña a quien me pusieron a decidir su nombre cuando tenía yo once o doce años y vi crecer creciendo juntas. La hijahermana que fuera mi primera muñeca.
"Hasta pronto" es una frase que me sabe deliciosa, algo que me va haciendo entender que no, ya no estoy lejos, ya tengo aquí este espacio en donde caben siempre todos y todas mis hermanas, las de elección y las de sangre.
Febrero empieza con…