Ir al contenido principal

Primera mañana en Neuro

Pablita pudo ponerme un mensaje del teléfono silencioso que le dió su papá y que le dejamos a escondidas. Dijo que la cena estuvo deliciosa -tenía todo el día en ayuno- porque le dieron ¡al fin! una concha de chocolate, un bolillo, atún con papas y no sé cuánta cosa más, que engulló completamente.
No pasó frío porque más tarde le llevaron una cobija.
Muy temprano se presentó un medico con su palomilla de estudiantes y luego le preguntaron que si no iría su familiar para ayudarla a bañar. Yo furiosa porque no me dijeron eso ayer cuando la dejé, sólo que la visita era de 3 a 5.
El desayuno también fue rico pero las horas se le hacen bastante largas. El cuarto es pequeño con ventanas al fondo, está en el tercer piso. Tiene a una niña en la cama de al lado, con un cuadro bastante penoso no sabemos de qué, pero el aspecto de la chica es terrible, aparentemente la afecta algún tipo de parálisis que la tiene con una mueca permanente en el rostro, con la boca abierta.
Hoy debo llevarle pijamas y artículos de tocador. Me pidió un librito de sopa de letras para pasar las horas, y su libreta para escribir.
Cuando hablamos sentí su voz de niña acabada de despertar y sentí una inmensa alegría de no percibir rastros de sufrimiento.
Yo soy fuerte, soy madre, el Señor es conmigo y durante esos segundos fui feliz hasta las lágrimas.

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía