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La mejor manera

Quizá nuestro quehacer con el lenguaje nos permita hablar de la manera como lo hacemos Alex y yo. Quizá nuestros entendimientos estén conectados quién sabe desde cuando y quién sabe cómo exactamente. El caso es que cuando nos hablamos muchas veces nos entendemos de una manera amplia y vívida, si es que eso puede dar a entender algo.
Así seguimos, indagando en nuestros interiores qué hay en los recovecos que no estaban tan a la mano, no aparecían en la superficie a simple vista.
Ahora que se ha replanteado nuestra relación y que podemos seguir siendo amigos, hemos hablado de nuevo sobre lo que somos por dentro. Entendemos en paz que hemos cumplido un ciclo dichoso, que crecimos y aprendimos lo suficiente para seguirnos apreciando profundamente, que vivimos tantas cosas que el cariño se mantendrá inalterable a través de los tiempos y distancias.
Viene ahora la emoción de lo que se comienza, con todo y su incertidumbre. Estar solamente con uno cada día sé que no siempre es divertido, que luego de tantos años sentiremos muy grande el vacío al no estar a un lado la otra mano, la otra voz, los otros pasos.
Es solamente cosa de costumbre. Aprenderemos a vivir sin eco por el momento, a tomar decisiones sin considerar a alguien más, a hablar realmente solos y a disfrutar de la vida de una manera diferente.
Para mí es retomar la punta de alguna de mis vidas. Conozco las dos caras de esa moneda y no puedo negar que me siento aprensiva, pero eso es momentáneo por el cambio. Sé que todo en la vida tiene dos caras y que dependerá de mí cuál vea.

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