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Amanece después de la lluvia


Después de todo siempre vamos a tener muchas cosas con ópticas distintas, aunque se trate de una sola. Habrá tantos puntos de vista como cabezas en la tierra, ni modo.
El día de ayer cundo describí mi panorama no tenía el cielo más azul ni mucho menos. Me sentía "despedida" de la vida de alguien y me resulta dolorosa la idea.
Como lloraba por los rincones me acerqué a Alex -que aún dormía- en espera de disipar un poco la tensión que tenía. Fue bueno, porque me tranquilizó diciendo que tengo telarañas en mi cabeza y que debo ver las cosas de otro modo, no como final sino como inicio. Dijo además que no va a dejar de apoyarme mientras necesite o encuentre empleo y yo me sentí más tranquila aunque admito que de todos modos adolorida. Me atemoriza pensar que terminemos distanciados luego de todo este tiempo juntos porque en cada empresa o sueño, siempre estuvo.

Él no ve las cosas tan negras ahorita como yo, quizá porque ha tenido más tiempo para madurarlas. No he podido asimilar el cambio y además no tenía ninguna cabeza mas que para lo inmediato que era el peligro en que estaba la vida de Paola.
Ayer cuando salimos a comer él me preguntaba si no me hace ilusión tener mi propio espacio. Creo que más o menos voy entrando en eso. A él va a ser la primera vez que le toque vivir solo y sé que será una experiencia para disfrutar y aprender.

En fin, literalmente amanece para nosotros a pesar de la lluvia, a pesar de la nublazón que a veces nos enfría bastante el corazón. Sigo pidiendo a Dios que me de luz para entender estos caminos y sobre todo para aceptar lo que me falta con respecto a Alex, que es difícil porque significa admitir muchos errores de mi parte que han desembocado en la bifurcación del camino que tuvimos.
Siempre fuimos buenos amigos y compartimos muchísimas cosas. Él asegura que eso no va a cambiar y yo tengo que creerle a pesar de mi paranoia, y vislumbrar, como él, una vida apacible y amistosa entre nosotros.
Creo que debo ver nuestra relación como a un gran árbol porque ha dado innumerables frutos, grandes o pequeños, dulces o desabridos, pero sobre todo ha plantado sus raíces en nuestros corazones y grande e importante parte de nuestras vidas. Es un árbol vigoroso y enorme de los que no admiten tala alguna. El árbol que nos permitirá ser felices donde quiera que estemos.

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