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Tenemos en el olvido...

A quienes en el pasado nos dieron un país lleno de sueños de igualdad y justicia. Es bueno conocerlos, pues ya es mucho pedir recordarlos. Y es bueno ver que al menos alguien sabe con quiénes es nuestra deuda. Aquí un fragmento de lo que dijo AMLO en el zócalo:
Sin rodeos, López Obrador subrayó que en México subsiste una república aparente, simulada, falsa, con poderes constitucionales, pero en los hechos un grupo ha confiscado todos los poderes. “Esta especie de dictadura encubierta, no sólo ha nulificado la vida democrática, sino que ha causado una profunda desigualdad económica y social. Hay pocos que tienen mucho y muchos que tienen poco”, acusó.

El flagelo de la delincuencia es producto de la falta de crecimiento económico, de oportunidades de empleo y de bienestar, es el fruto podrido de esas políticas antipopulares que se han venido imponiendo a lo largo de 26 años, mencionó al afirmar que dicho fenómeno que azota a todo el país no se resolverá con policías y soldados, con cárceles, con amenazas de mano dura, con penas más largas, con leyes más severas, sino a partir de un cambio profundo en todos los ordenes de la vida pública de México.
Andrés Manuel nos recordó las palabras de Miguel Hidalgo quien enseñó que “el pueblo que quiere ser libre, lo será; que el poder de los reyes es demasiado débil cuando gobiernan contra la voluntad de los pueblos”.
Y cuando no tengamos lo suficientemente claro del por qué estamos en esta lucha, porque hay algunos que a veces se preguntan: Y qué nos proponemos y qué buscamos. Nada más no olvidemos las palabras de Morelos, cuando les dijo a sus allegados: “Quiero que hagamos la declaración de que no hay otra nobleza que la de la virtud, el saber, el patriotismo y la caridad; que todos somos iguales, pues del mismo origen procedemos; que no haya privilegios ni abolengos. Que todo el que se queje con justicia, tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario.

Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben de ser tales a que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. Que se eduque a los hijos del labrador y del barretero, como a los del más rico hacendado y dueño de minas”. Y cuando necesitemos fortalecer nuestras convicciones, emulemos a Juárez cuando decía “que el enemigo nos venza o nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar un atentado, entregándole voluntariamente lo que nos exige por la fuerza”. Y cuando nos falte idealismo, pensemos en ese extraordinario luchador social, Ricardo Flores Magón, que decía: “Cuando muera, mis amigos quizá escriban en mi tumba: ‘aquí yace un soñador’, y mis enemigos: ‘aquí yace un loco’. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: ‘aquí yace un cobarde y un traidor a sus ideas’”.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Liz, dime, ¿estas cerca de potosí? en que lugar estas exactamente de Mexico.

Este artículo me parece oirlo de una mano chilena, de una peruana, y así..., el mundo esta lleno de sufrimiento y de riqueza, el problema es que cada uno de los extremo esta habitado por seres humanos que recogen lo que ahí se encuentra. Y es cierto, podrán decir muchas cosas pero jamás que no somos conscientes. Un abrazo.

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