Ir al contenido principal

Día uno. (Adiós a la cotidianeidad, en la foto)


A lo mejor eso es todo: un camión cargado de muebles traqueteados, familiares, queridos. A lo mejor somos eso por dentro: patas desvencijadas, maderas gastadas, aromas rancios. O quizá podríamos ser, a veces, un gran cuarto vacío en donde el eco nos gasta su pesada broma.
El frío adentro y afuera, marcas de polvo alrededor de cuadros que no están, fotografías que son cuchillitos de palo, llaves que sirven sólo para cerrar...
Calendarios que no tienen más hojas, lámparas fundidas, anillos que se dejan de usar.
A lo mejor también podríamos ser un cuarto más pequeño que no aprisione al eco, un mueble renovado con aceite, con olor a hogar tibio y querido. Podríamos ser rayo de sol en la maána, pintura en la pared, llave que abra, reloj acompasado.

Día uno y no sé qué voy a ser, no sé con cuál de los pasos iniciar, mis pies caminan torpes, avanzan simultáneos el que quiere pisar plano y fuerte y el que se queda atrás. En el centro, la mordida que recuerda que tengo corazón, uno pequeño y lastimado que palpita y busca el ritmo, la tibieza, quizá alguna certeza. En la cabeza confusión, vidrios mojados, algunas flores secas.

(Esto no es permanente, lo sé. Pero he de apurar hasta la última gota para dejar atrás un vino que puede hacerme mal. No es malo llorar, no te inquietes. No lloro porque sea tu culpa, es solamente que la vida a veces nos encaja una espina que saldrá más tarde y olvidaremos esa picadura. Pero ahora, para mí, es tiempo de aguacero, es temporal que como todos, pasa. Habrás de tener paciencia para verme atravesar las densas aguas, o te harás del olvido que permita que no veas cuánto moja el agua.)

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Ayyy querida Liz, acabo de terminar de leer más o menos diez entradas porque no podía hilar los acontecimientos, desde que paula salió del Hospital me aleje un poco de tu blog para meterme en mi mundo y dar unos puñetazos en él, también de pronto todo se complica. Querida LIz, por Dios que te ha tocado, en apariencia, difícil la cosa..., sólo hacerte llegar mi fuerza y que renazcas como un camaleon, hermoso y fuerte, que la vida te llene de nuevos eventos, todos positivos y que te den felicidad. Por favor siempre cuenta conmigo, si en algún momento estas con la tristeza arrastrandose por tus tobillos, te vienes a pasar una temporada a este País que en este momento esta lleno de sol y playas hermosas. Quedas cordialmente invitada y para lo que necesites, siempre!!, no lo olvides por favor.
Un fuerte, pero fuerte abrazo para ti.
P.
Liz Durand Goytia ha dicho que…
Querida Paty: Sé por experiencia que habrá un momento en el que pueda buscar playas y sol y sobre todo tu grata compañía. Por ahora me toca hacer otra cosa, buscar empleo, acomodarme.
Pero saber que aquí y allá tengo manos y hombros en qué apoyarme, es tremenda ayuda.
Gracias por tu cariñito.
Liz

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía