Ir al contenido principal

Por una rendija pasa el sol


Me fui a la cama con mi negra cobija de silencio. Me miraba la noche sin saber qué pensar: ¿Qué tanta sufridera es esa? ¿Por qué no disfrutar sencillamente la deliciosa oscuridad, la tibieza del silencio? ¡Qué ignorancia! cualquiera sabe que la noche dura poco, que su negrura silente es pasajera, que ni siquiera la luna iluminada es permanente.
Ciclos, estamos hechos de ciclos. Ahora ríes, ahora no. Ahora vuelas, ahora no. Ahora te aman. Ahora no.

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía