
Me fui a la cama con mi negra cobija de silencio. Me miraba la noche sin saber qué pensar: ¿Qué tanta sufridera es esa? ¿Por qué no disfrutar sencillamente la deliciosa oscuridad, la tibieza del silencio? ¡Qué ignorancia! cualquiera sabe que la noche dura poco, que su negrura silente es pasajera, que ni siquiera la luna iluminada es permanente.
Ciclos, estamos hechos de ciclos. Ahora ríes, ahora no. Ahora vuelas, ahora no. Ahora te aman. Ahora no.
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