Ir al contenido principal

Comentario de Gustavo

Estoy de acuerdo en lo que dices y dicen los entendidos sobre nuestra percepción de la realidad, pero también debo aceptar que a pesar de haber sido toda mi vida una persona optimista, a veces no puedo dejar de percibir cierta negatividad ante los hechos apabullantes que ocurren "en mi percepción" y que no soy capaz de cambiar, como la innegable corrupción que tiene a este país convertido en una cloaca; el dolor de la tragedia en Haití o Chile o tantas partes del mundo: la contaminación irreversible del planeta y en fin, cualquier cantidad de cosas.
Lo único que puedo hacer cuando me esfuerzo, es seguir intentando nutrir mi optimismo, dirigir mis energías hacia lo positivo y no dejarme vencer por la autocompasión o la negatividad.
Como no estoy sola en el mundo, y no puedo incidir en la "realidad" de los demás, ¿Qué me queda?

Comentarios

Idan Sáenz ha dicho que…
Sí, por supuesto que tienes razón... uno puede (y debe) hacer todo lo posible para que su día (y toda su vida) sea agradable y provechosa... pero solo es posible hasta cierto punto, no depende de uno solo, sino de un mundo entero. Solamente entre todos podemos cambiar el rumbo del planeta.
A veces resulta muy fácil, para algunos, decir que los terremotos y demás desastres naturales son eso, desastres naturales, y que no podemos, como humanos, hacer nada al respecto... pero ante eso pienso que es verdad, que no se pueden evitar, pero sí podemos evitar o al menos minimizar las pérdidas humanas si aprendemos a organizarnos. Y podemos aminorar el sufrimiento si aprendemos a ser solidarios y ayudamos sin esperar pago por ello.
Aprovecho para dejarte mis felicitaciones por el trabajo de tus alumnos, Sofía refleja un espíritu de encanto en sus retrato, posiblemente reflejo de su tzin tzin (tzin tzin significa maestro de maestros, lo que quiere decir que con tzin tzin me refiero a ti)y Jorge ya denota sensibilidad por el arte, seguro que bajo tu protección la desarrollará mucho más.
Un beso grande.

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía