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Dice Merino,


mi amigo y creador de esta obra, que se propone alterar cada día, porque si están grises los hará coloridos y si tienen color los llenará de paisajes; dice que hay que asomarse a la vida como si fuéramos estrellas de cine; que hay que enferntar los días con el corazón calientito; que hay que aspirar los olores deliciosos.
Si, querido, yo me sumo a tu propósito de plantarme hacia adelante, en lo que canta el gallo del amanecer.

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