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Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía

Principales problemas de salud mental en niños, en México

 Comparto mi infografía:

Terapia Cognitivo Conductual

Y por último:  

Evaluación y estrategias de intervención en Terapia

 

Infografía Prevención en la Salud

 Sigo compartiendo mis tareas:

Infografía Modelos Conductuales en Psicología Clínica

Para quien le sirva mi tarea:  

Infografía sobre abuso infantil

Espero sirva:  

Psicología de la Salud

 Hola de nuevo, estoy compartiendo algunas de mis tareas de la Universidad en la carrera de Psicología en la UNAM por si le sirve a alguien:

Definición y características de la Memoria

 Aquí comparto una de mis infografías que quizá sirva para alguien

Primera neblina de la temporada

 Mientras leo en la computadora, escucho un ruido como de animal moviéndose. Me llama la atención pero no quiero despegarme de la lectura. Además me encontré un juego y menos caso le puedo hacer a esos sonidos como de pequeños golpes secos y graves. Por fin me harté del juego y al cerrar mi computadora escucho -ahora sí claramente- los sonidos. Sonrío porque me sorprendo: ¡Es lluvia! brevísima, silenciosa. La llovizna es tan fina que lo que oigo son las gotas que se fan formando y escurren de los techos. Por eso lo golpeado del sonido, contrario a esa lluvia sigilosa, encaje de rocío que rodea a la noche vistiéndola de encanto y de misterio, las calles con sus halos cálidos en los faroles, y el corazón, aposentado frente al fuego de un recuerdo.

Corazón que soprende

Nada parecía indicar que algo pasara. Al medio día recibí llamada de mi hijo y al responder me di cuenta de me agitaba al hablar, como que me faltaba el aire. "Quizá me bajó la presión", pensé. Pero vino la hora de comida y así seguí, sofocada. A la hora de merendar comí un tamal y aumentó un incipiente malestar estomacal que había notado. Aumentó mucho, así que decidí irme a la cama y tomarme la presión por lo rara que me sentía. Inmediatamente comenzó un dolor en el centro del pecho, irradiaba hacia todos lados y nunca lo había sentido, muy incómodo. Tomé la presión pero lo que me llamó la atención fue la frecuencia cardíaca: siempre la tengo en 54 y me dicen que es muy baja, pero estaba en 43. Algo no estaba bien. Avisé a mis hijos por mensaje y acordamos que me fuera a las urgencias de mi clínica. Ahí me atendieron en seguida porque ya era noche, no había mucha gente. El médico resolvió enviarme al hospital para que tomaran un electrocardiograma. Así lo hice y la doctora ...

Palabra de mil picos

 Te busco a ti, palabra,  morada de mi corazón cristalizado. Espero por tu sol, tu viento dulce que derrite al hielo del dolor. Te busco a ti, palabra, laberinto que acoge con ternura, calor que me guarece del graznido  de esta noche sin alas. A ti te busco en el cajón  más negro de mis días, en el momento en que rota me deshojo; busco tu redondez de luna llena, tu voz enmielecida, tus rasgos de rapaz huidizo porque es muy densa la pena que me agobia y alcanza para que se oscurezca mi morada. Mi frente asoma por la reja para saber que estás, estrella,  palara de mil picos que se rompe sobre mi cabeza, confetti de luz que me pronuncia, palabra que redime y me consuela.

Cerrando ciclos... atropelladamente

Hace seis años había terminado el propedéutico de introducción para ingresar a la UNAM y estaba en espera de recibir los resultados del examen de admisión. Llegó mi aceptación y para enero de 2015 ya estaba ingresando a la plataforma para conocer mis materias y todo eso. Vinieron muchísimos días y noches largos y dificultosos debido a mis limitaciones con los programas para hacer las diversas tareas y cumplir con los tiempos de entrega. Mi vida social se redujo considerablemente y debí conformarme con hacer solamente una que otra lectura de poesía, pocos talleres, mantuve mi sala de lectura los miércoles, mi taller de bordado los martes y el Festival Internacional de Poesía una vez al año. Todo con tal de seguir hasta terminar la carrera de Psicología. Y sí, sabía que me tardaría pero a pesar de las dificultades no se me ocurría claudicar... hasta que vino el COVID y dio al traste con cuantos planes hubiéramos hecho. Yo esperaba que la universidad se pusiera a nivel y nos dejara entreg...

Cartas a los Reyes

Cuando niña nunca supe nada de Santa Claus, sólo conocía de los Santos Reyes. A nosotros no nos traían nada, la verdad es que no se nos decía por qué razón pero en todos lados escuchábamos que si no te portas bien no te traen nada. Así que como era lo que siempre nos machacaban nuestros padres, pues ya qué, quizá un poco resentidos nos conformábamos pensando que era nuestra culpa.(Pero no, ya lo sé, porque SIEMPRE intentamos ser buenos). Al menos a otros niños les traían juguetes que nos gustaba mirar y en algunos casos hasta nos invitaban a jugar con ellos, como el caso de Carmelita que vivía frente a la casa de mi abuelo y me invitó a a estrenar su juego de té. Era muy linda su casa, no había yo visto otra igual, con muebles bellos y finos, y su mamá hermosa y amable nos llevó galletitas para el té, fue inolvidable porque en aquel tiempo recién sacaron los juegos de té que parecían juegos de plata y bueno, nos creíamos las grandes personas tomando el té en aquella casa cálida, acoged...

Pero café, siempre café... bordando

  Como buena veracruzana de Orizaba, y como todo ciudadano del mundo, el café es para mí una opción permanente: para el frío, para el calor, para la pena, para el dulce, para la amiga, para la familia, para el difunto, para todo pues. Tomar café bien merece, además de tu ritual de molido y preparado,  ser servido con gracia, en homenaje a lo que rinde. Además, las tardes bordando con las amigas, con la familia o en soledad proveen, junto con una taza de café, gratísimos momentos en los que la música o el silencio nos llevan a la evocación, a las memorias, al contacto interior. Por esas y tantas razones, aquí mi bordado en honor del café.

El año del Covid 19

A bote pronto, en una de esas noches donde la oscuridad es todo lo que se respira y salen borbotones de palabras mojadas, asustadas... Soy una lágrima en cada uno de mis dedos, En cada parte de mi cuerpo soy un llanto. Miro correr la vida hacia la muerte: como en la guerra, el parte va   indicando las ausencias, él, aquella… Inédito pensar en un futuro ciego la vida de los hijos vulnerable el llanto de los huérfanos aislados el silencio de todos los adioses que nunca se esperaron ni dijeron. La zozobra encapsula los latidos y el miedo hinca sus colmillos en el sueño. Imposibles cascadas y paisajes, rebaños, flores o parvadas: hay demasiadas cruces. En el silencio de las calles se adivina el rezo y se cuentan por miles los crespones. Las paredes ahora tienen ecos, de tan solas; el comedor se sobresalta cuando cae la cuchara, hablar es un esfuerzo para romper la inercia de la viudez de todos los sonidos que se han ido: no hay risas en la escuela, no hay música en el parque y hasta lo...

Nuestros fieles difuntos

 Ahora los recibo en Orizaba, tierra de varios de ellos: mis abuelos, mis tíos y tías, mi hermano Jared. Recién se unió a ellos mi querido amigo Pedro y así fue que al medio día toqué la campanita para llamar a cada uno, las velas estaban encendidas y el camino de pétalos dispuesto, al igual que la salvia quémandose. Y así más tarde me dispuse a comer un mole acompañado con mezcal, brindé con ellos y les agradecí estar presentes siempre, y dicen que a las siete comienzan a regresar asi que como al rato hay bordado de una vez nos vamos despidiento... hasta siempre, fieles difuntos, el próximo año si estamos por aquí volveremos a encontrarnos... y si estamos por allá también.

¡Sorpresa sorpresa!

Sí, ya sé que mañana me inscribo al último semestre de la carrera y que tengo que estructurar mi documento recepcional y todo eso... pero verlo ya tangible en una hoja de papel que me mandó mi directora, es otra cosa. Desde que abrí el documento se me aceleró el corazón y no me para, y ando con un nudo en la garganta. Cuando era niña y leía todo lo que encontraba que tuviera letras, me di cuenta de que ir a la Universidad era algo muy importante,  porque se aprendía no sólo la carrera que uno eligiera, sino muchas otras cosas que iban formando a las personas con una conciencia del mundo y de sus semejantes y así, según las conversaciones que leía. Además me daba cuenta de que los universitarios inspiraban mucho respeto, y eso era algo que definitivamente yo necesitaba. Sin embargo, apenas terminada la primaria mi padre me retiró de la escuela, lo que seguía sencillamente no era para mujeres y debería ocuparme de la casa y atender a mis hermanos. Claro que tuve que obedecer a regaña...

Visita al hospital

Llegué a la zona en donde están los pacientes en recuperación que pueden recibir visitas. Una señora tipo costeña sentada en su cama conversaba con otra acerca de una enferma que al parecer ya no estaba, comentando lo que le platicaba. La que escuchaba le pidió detenerse un momento para traer a los críos y que la oyeran. Vi que la enferma ponía la misma cara de sorpresa que yo pero la mujer ya había salido en busca de las criaturas. De regreso le pidió que pormenorizara su relato y así comenzó de nuevo la enferma… el niño tiraba de la sábana… ¿cómo fue que dijo ella, qué le contó? ¡escuchen niños! La niña pellizcaba los pies de la enferma, quien a manotazos trataba de alejarla… la encargada de los niños como si no los viera, sólo se ocupaba de mantener hablando a la enferma… los niños se fueron a otra cama y vaciaron un vaso de agua encima de de la cama…  Yo me di la vuelta para visitar a otra enferma; estaban unas extranjeras de visita también y a punto de retirarse como yo. Comen...

De paseo con la Chamana

 Mi amiga Graciela vino por mí para salir de paseo. Trepamos a su pickup azul y nos lanzamos por un camino pedregoso que se fue haciendo cada vez más difícil de transitar, hasta que ya no pudimos seguir. Era pasado el medio día y hacía calor, cosa que a ambas nos incomodaba. Le dije a la Chamana que yo conozco un parque donde hay mucha sombra, pero por lo mismo seguro habría mucha gente. No quiso ir y como ya hacía hambre, regresamos a mi casa. Bueno, a ese lugar en donde vivo: parece más una bodega, con pilas de ropa sucia amontonadas en el piso por todo lado y unos cuantos muebles, entre ellos un refri desvencijado pero funcional. El día anterior había salido a comprar comida y no había probado una sopa que me dieron de cortesía por introducción en el restaurante, así que fue lo que ofrecí a la Chamana, a quien por cierto creo que no le gusta la sopa. Mientras se calienta y viendo que Bambi no puede echarse en ninguna parte, busco algo que le sirva de tapete pero todo lo que hay ...