Ir al contenido principal

Ahora la música


https://youtu.be/jtSpiF5q-Cg

Lenta, cadenciosa, dulce. Profundidades que surcan mis adentros, floto cuando las notas, de tan dulces, se ponen roncas, descienden al dolor, se extienden y me expanden, me hacen vibrar como una cuerda más.
Valió la pena batallar para conectar mi bocina, estoy en un concierto echada en mi cama, oliendo la lluvia y escuchando sus pasos sobre el techo sin perturbar la música.
Los mágicos dedos se posan ingrávidos sobre las cuerdas, como si con la sola voluntad hicieran cantar -a veces con sangradura- a las cuerdas.

La energía de la casa es generosa, clara. Los rincones son amables y dejan pasar a la música para que se aposente donde quiera, dejando microscópicas huellas vibrantes a su paso, pequeños ecos para recopilar después, cuando evoque la memoria estos momentos de música nocturna, lluviosa, adolorida y dulce.


Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía