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Reunión casera

En mi casa, que es la de todos. Las amigas quedaron de llevar alguna cosa: ensalada, postre, ponche... llegaron las primeras, muy puntuales, y empezaron a circular los exquisitos mezcales de Oaxaca... Al segundo recordé que tenía que hacer la pasta y me levanté a ponerla a cocer. Llegó más gente, servimos más mezcal.
La casa calientita con velas encendidas y afuera la lluvia, las que iban llegando entraban mojadas. Mayor razón para darles mezcal.
Laura me estuvo asistiendo para hacer la pasta y llevarse la receta que me enseñó otra amiga poeta de Uruguay. Yadi dispuso su hermosa ensalada en una fuente y al cabo, cuando estuvimos completas, ¡a cenar! con la mesa llena de dulces que tenían los aguinaldos que repartí y que se acostumbran allá en mi tierra en canastitas de palma o de papel, pero en este caso fueron de palma porque yo tenía unas y mi amiga Deyanira Masterreiki me regaló otras ahora que nos vimos en Orizaba. Estuvimos recordándola, incorporándola a nuestra reunión, seguro se dio cuenta...

Risas, muchas risas, reflexiones, platos que pasan, llenita la mesa, llenita la casa, rebosante el corazón...
Antes de irse se llevaron mis herencias, piezas de vajillas que he dejado en desuso y espero les servirán. ..¿Qué te dejó este año? se nos hizo a todas la pregunta. ¿Tengo que contestar?
Gracias amigas de la vida, las que estuvieron anoche en casa y las que están por todos lados, en tantas ciudades y en tantos espacios pero aquí, siempre aquí en mi corazón, donde son siempre las reuniones.

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