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Diferente paseo

Ayer, por el frío, me quedé en cama a pesar de que avanzaba la mañana. La tarde anterior había tenido una descompensación que me hizo sentir demasiado cansada y al despertar no me sentía con energía.
Pero vino un ángel y con sus argumentos me invitó para salir a dar un paseo ¡en bicicleta!. Para comenzar, no sabía si podría guardar el equilibrio después de que aprendí a andar en bici cuando tenía quince años, y nunca más me trepé en una. Pensé en mi columna pero pudo más el gusanito y nos lanzamos.
Valía la pena el paisaje, sobrio pero hermoso, el olor de las plantas, los colores de la mañana. Y haciendo de tripas corazón, y luego de que se me caracterizó como si fuera muy "pro", intenté el pedaleo.
Como dicen, es algo que nunca olvidas. Luego de algunos titubeos por miedosa, pude recorrer un tramo del camino donde estábamos. Claro que mi columna me pasó factura, al poco rato tenía dolor intenso pero iba preparada con una pastilla.
Ya pasó, ya vi dos cosas: que sí puedo andar en bici todavía, y que no gracias, no puedo volver a hacerlo sin sufrir de la columna... Es un poco agridulce, es cierto, sentir de nuevo esa alegría de niña cuando vas en bicicleta, y hacerme cargo como adulta de que eso no me conviene, y como tantas otras cosas, debo anotar ésta en mi lista de limitaciones.



¡Pero lo bailado nadie me lo quita!

Comentarios

Alex Escalante ha dicho que…
Qué padres fotos!!

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Poema para los niños migrantes

Para los niños migrantes


Temprano te salieron alas y esparces la ceniza de un vuelo inesperado. Vuelas hacia una tierra prometida que no existe , donde leche ni miel encontrarás.
Encerrarán tu vuelo en jaulas y el miedo que aprendiste a dejar lejos regresará a morderte por las noches. Ningún río te besará con agua fresca, ninguna señal de la cruz sobre tu frente te va a guardar de la amargura.
Somos testigos de la decapitación de tu infancia, de tu niñez hoy preñada de dolor, de pies cansados y ojos secos.
Que la vergüenza nos cubra cada que te preguntes o que pidas, que el corazón nos duela hasta que tengas alas con vuelo renacido.

Sí, un domingo más

Desde antier por la noche Mauricio y yo andamos un poco desconchinflados: a él le vinieron escalofríos y dolor de estómago junto con el de los músculos de los hombros. Le dí te y masage y pareció sentirse mejor.
Pero ayer amaneció igual, con náusea e incipiente dolor de cabeza. A mí me comenzó un dolor igual en cuanto terminamos de comer en casa de Coquito, con Alfonso que ya había llegado. Antes de salir hacia el hospital me tomé una pastilla que no funcionó y cuando llegamos tomé otra que tampoco hizo efecto. Cuando bajé del piso para que Mauricio pudiera subir, una señora me regaló otra pastilla porque me vio agarrándome la cabeza con las manos...pero tampoco sirvió.
Pablita estuvo contenta con la visita de Alfonso, ya se sabe que él es siempre tan ocurrente que resulta cómico y se pasan ratos muy gratos en su compañía.
De regreso en el metrobús nos dirigimos a una farmacia para comprarme una inyección porque ya era migraña mi dolencia.
La caminadera por el cierre de estación fue más a…

Ensenada: estación de partida

Y en el instante en que suena la sirena me salta el corazón: avisa que es una despedida, que los lobos marinos se quedan atrás con la brisa y los buques, con las olas que me habrán de encontrar en otro punto del mar. Ahora el cielo tímido, desdibujado, me saluda, sabe que uno nunca se despide de él. Estoy en una casa de muñecas que me aloja por un rato, algún día voy a poder ser así de pequeña, sencilla como una hoja de papel en donde todo se dibuja o se borra o se transforma. Porque si mi naturaleza de palabras debe tener un lecho sería de papel, uno que no fuera demasiado absorbente porque se chupa la tinta y la hace mancha, ni demasiado liso que no admita el grafito, ese suave y lustroso material con el que a veces intento mi retrato. Regreso, estoy aún en Ensenada por unas horas más después de muchos años, bebo esta brisa con el cuerpo, me asomo a este jardín desconocido por la ventana que da a un cerro lleno deviviendas coloridas pero cenicientas, como corresponde a este lugar. Mucha…