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La poesía de la cocina

Blanco destello en la cocina deja salir al sol cuando se rompe. Un ariete de pan desparrama untuosa yema, tesoro matinal que me hace el día.
        Recelosa, contiene sus jugos la naranja, que despide su aroma mientras la desgajo y sus olores se abren como pétalos cuando entran al jardín de mi boca.
         De pronto una ráfaga amarga, un olor ofensivo y en mi lengua las agujas de una medicina casi rompen el éxtasis de mi desayuno.
          La exótica canela me rescata: a punto de romper hervor, el agua recibe una varita que derrama olores como incienso. Tenue color en la taza, y en mi boca, sabores de la infancia.

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