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Apuntes del día 1 de junio, DF

En el DF las mujeres guardan su celular en busto, y he aprendido que es cómodo y rápido de ubicar. También he visto en la calle, en los puestos callejeros, que se han instalado puestos pequeños en donde, como si fuera el salón de belleza, las mujeres se arreglan las uñas, poniendo las que ahora se usan, de acrílico, que me parecen tan extrañas. En plena banqueta las señoras se sientan por una hora en el banquito, para retirarse a seguir haciendo la compra del mandado con las manos más hermosas...
A tres puestos de ahí encontré un café diminuto en donde pude saborear un expreso cortado del tamaño de un cafe americano por la increíble cantidad de diez pesos, café de Chiapas...
Por fin el café Passmar, luego de tanto buscar. Primero devolví el Alelis special porque me lo sirvieron en  vaso desechable, y una vez en taza, noté que lo más perdurable del sabor es el de las berries, ya que el del chocolate es muy discreto, pero el sabor del café me pareció demasiado débil, queda un dejo al final pero muy leve, de modo que pedí un express normal y se lo agregué. Definitvamente, una buena opción para probar.
Antes de todo eso, la visita al tianquis de antigüedades, donde pude comprar un candado y un aldabón, helados tradicionales, tlacoyos en el tianguis del sábado cerca de la casa esporal, y al final, para no venirme en blanco, mi torta de tamal a una cuadra del metro Lázaro Cárdenas, mientras esperaba a Alicia.

Autorretrato, interior de la casa esporal
El detallazo de mi Feno en Miacatlán, Mor.

Lectura, festejo del Festival de la Palabra en la finca La Esperanza, Miacatlán, Mor.

Un cafecito en los alrededores del mercado Azcapotzalco. Expresso con pana, delicioso!

Vista desde la ventana de la casa esporal

Con mis hermanas y sobrinos en la Casa Azul


¡¡¡Al fin se me hizo conocer!!!

Magnificencia de nuestras raíces
Una hermosa botica en Garibaldi

Árboles en el DF, Col. Mixcoac

Al fin el café con toques de berries, chocolate y expresso... Una cafetería en el interior del mercado de Coyoacán
Bueno, ya de vuelta a mi casa, mis cosas, mis espacios... cuesta trabajo desprenderse súbitamente de la costumbre que había establecido en otro espacio, las cosas en mi cabeza no se modifican a la velocidad del avión, y mi cuerpo no se adapta de un plumazo a los nuevos aires, a otros horarios... mejor así, descansar, decantar lo vivido, acomodar cada cosa en su lugar para recomenzar...
Encuentro el clima delicioso, y ya me tomé una botella de vino. Este sábado, el abrazo y la cocina con mis amigas, aquí, en esta casa que es de es de todos...

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Poema para los niños migrantes

Para los niños migrantes


Temprano te salieron alas y esparces la ceniza de un vuelo inesperado. Vuelas hacia una tierra prometida que no existe , donde leche ni miel encontrarás.
Encerrarán tu vuelo en jaulas y el miedo que aprendiste a dejar lejos regresará a morderte por las noches. Ningún río te besará con agua fresca, ninguna señal de la cruz sobre tu frente te va a guardar de la amargura.
Somos testigos de la decapitación de tu infancia, de tu niñez hoy preñada de dolor, de pies cansados y ojos secos.
Que la vergüenza nos cubra cada que te preguntes o que pidas, que el corazón nos duela hasta que tengas alas con vuelo renacido.

Sí, un domingo más

Desde antier por la noche Mauricio y yo andamos un poco desconchinflados: a él le vinieron escalofríos y dolor de estómago junto con el de los músculos de los hombros. Le dí te y masage y pareció sentirse mejor.
Pero ayer amaneció igual, con náusea e incipiente dolor de cabeza. A mí me comenzó un dolor igual en cuanto terminamos de comer en casa de Coquito, con Alfonso que ya había llegado. Antes de salir hacia el hospital me tomé una pastilla que no funcionó y cuando llegamos tomé otra que tampoco hizo efecto. Cuando bajé del piso para que Mauricio pudiera subir, una señora me regaló otra pastilla porque me vio agarrándome la cabeza con las manos...pero tampoco sirvió.
Pablita estuvo contenta con la visita de Alfonso, ya se sabe que él es siempre tan ocurrente que resulta cómico y se pasan ratos muy gratos en su compañía.
De regreso en el metrobús nos dirigimos a una farmacia para comprarme una inyección porque ya era migraña mi dolencia.
La caminadera por el cierre de estación fue más a…

Ensenada: estación de partida

Y en el instante en que suena la sirena me salta el corazón: avisa que es una despedida, que los lobos marinos se quedan atrás con la brisa y los buques, con las olas que me habrán de encontrar en otro punto del mar. Ahora el cielo tímido, desdibujado, me saluda, sabe que uno nunca se despide de él. Estoy en una casa de muñecas que me aloja por un rato, algún día voy a poder ser así de pequeña, sencilla como una hoja de papel en donde todo se dibuja o se borra o se transforma. Porque si mi naturaleza de palabras debe tener un lecho sería de papel, uno que no fuera demasiado absorbente porque se chupa la tinta y la hace mancha, ni demasiado liso que no admita el grafito, ese suave y lustroso material con el que a veces intento mi retrato. Regreso, estoy aún en Ensenada por unas horas más después de muchos años, bebo esta brisa con el cuerpo, me asomo a este jardín desconocido por la ventana que da a un cerro lleno deviviendas coloridas pero cenicientas, como corresponde a este lugar. Mucha…