Ir al contenido principal

Quemar las naves

¿Cada cuándo, y por qué? Me impresiona esa frase, es tan determinante, tan categórica, que me produce admiración cuando alguien la pronuncia: tiene que estar muy seguro de lo que dice y de lo que significa. Quemar las naves: quedarse en la ínsula, recomenzar, buscar de nuevo cómo plantar unas raíces, cómo bajar del vuelo para permanecer, cómo vivir volando.
Quemar las naves, respirar profundamente, mirarse, plantarse, resolverse...
¿Cómo saber cuándo quemar las naves? ¿Cuando algo inédito en la vida nos ocurra? ¿Cuando lo que se vive ya no cabe en ningún molde? ¿Cuando por fin se pierde el miedo? ¿Cuando por fin uno se encuentra? ¿Cuándo?

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía