Ir al contenido principal

Quemar las naves

¿Cada cuándo, y por qué? Me impresiona esa frase, es tan determinante, tan categórica, que me produce admiración cuando alguien la pronuncia: tiene que estar muy seguro de lo que dice y de lo que significa. Quemar las naves: quedarse en la ínsula, recomenzar, buscar de nuevo cómo plantar unas raíces, cómo bajar del vuelo para permanecer, cómo vivir volando.
Quemar las naves, respirar profundamente, mirarse, plantarse, resolverse...
¿Cómo saber cuándo quemar las naves? ¿Cuando algo inédito en la vida nos ocurra? ¿Cuando lo que se vive ya no cabe en ningún molde? ¿Cuando por fin se pierde el miedo? ¿Cuando por fin uno se encuentra? ¿Cuándo?

Comentarios

Lo que más te gustó

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía

Esta mañana Dr. Chipocles

Desde la cama me puse a ver noticias. Sé que no es -ni con mucho- la mejor manera para levantarse, pero lo hice sin pensar. Encontré que estaban dando un reportaje acerca de un médico en el Hospital de Pediatría de la ciudad de México, en donde todavía ando por suerte. El doctor especializado en oncología ha sido bautizado por sus pequeños pacientes como "Dr. Chipocles", que es la manera que tenemos los mexicanos para denominar a alguien que es muy bueno en lo que hace, y lo que no sé es por qué se eligió el nombre de un chile -chipocle, chipotle- para eso. El caso es que este médico inusitado es tan sensible que no solamente se disfraza de distintas cosas para ir a trabajar como el famoso Dr. Patch Adams, sino además, al ser entrevistado sobre su trabajo, termina diciendo, con la garganta cerrada y lágrimas en los ojos, que se considera un ser especial por poder hacer el trabajo que hace. Y lloró cuando mencionó a sus niños enfermos que ya no están con nosotros. Tengo que ad...

Infografía Modelos Conductuales en Psicología Clínica

Para quien le sirva mi tarea: