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Sin aliento


Buscar, buscar palabras con anzuelo a ver cuál muerde primero, cuál llega boqueando hasta la pluma fuente que la atrapa y la descama para que sus aletas inertes adornen una página, impresionen al mejor lector, apunten cosas importantes mientras el pescador, la pescadora, intenta nuevamente en el océano de tinta esclarecer alguna frase, algo más que una palabra solitaria como el ánima que anda de pesca desde la madrugada, tratando de resguardar tardíos rayos de luna antes que el sol enceguezca la mañana con su grandilocuencia, antes de que la luz aplane todas las palabras de la pesca y la red quede vacía como si fueran fantasmas esas letras torcidas y boqueantes.

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