Ir al contenido principal

Qué cerca está la muerte

Claro, ya lo sabemos pero tendemos a creer que quizá esté más cerca de otros que de nosotros.
Esto viene a reflexión porque anoche me llamó Mauricio mi hijo impresionado porque resulta que en el trabajo él viaja con mucha frecuencia a Querétaro, y cantidd de veces lo hacía acompañado de uno de sus colegas.
El caso es que la última vez -ayer o antier- su amigo se fue solo, desconozco la razón por la que no fue Mauricio.
Pero a cierta hora de la tarde llamaron de un hospital de Querétaro para informar que el compañero se había accidentado y se encontravba aparentemente grave, en el lugar.
Lo primero que hice fue dar gracias por mi hijo, y en seguida,, como se lo dije a él, pedir por el otro muchacho. "Hay que estar en oración", y me contestó que por eso me llamaba, para que con mis "buenas conexiones" -según él- pidiéramos por la salud del joven y la tranquilidad de su familia.
Por eso me recuerdo lo cerca que tenemos a la muerte. Porque bien podría haber sido yo la desafortunada que estuviera escuchando terribles, dolorosas noticias.
Hoy llamé para saber más sobre el joven y lo único que me informaron fue que hasta el momento "está estable". Y sigo rezando para que regrese pronto a su familia, o para que, si nos es la voluntad de Dios, les de resignación y fuerza para superar tan mal trance.
Que Dios nos ayude.

PD: Me llamó Mauricio: su amigo tiene seis costillas rotas, un pulmón perforado y trauma craneoencefálico. Chocó contra un árbol, mismo que cayó y desbarató por completo el espacio donde va el copiloto... El joven sigue estable.

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía