Ir al contenido principal

Siempre puertas

Veo que en la vida hay muchos caminos, pero también he visto puertas, y las sigo encontrando. A veces cuesta mucho abrirlas, rechinan, se atoran. Otras podemos abrirlas en ventolera, de par en par, y cruzamos sus dinteles a toda prisa, ansiosos por conocer lo que está detrás. Pero en ocasiones nos asomamos con cautela, presintiendo que quizá la oscuridad nos presagie una sorpresa, pero de todos modos insistimos en cruzar, pasar al otro lado para encontrarnos de frente con lo que nos aguarda, que en el fondo adivinamos.
Veo mi vida con caminos y con puertas, pero también con muchas manos y muchos corazones. La vida no es extraña. Es maravillosa. Tiene para darnos lo que a veces pensamos que es pura fantasía, hasta que esa ilusión se hace tangible en nuestras manos.
A veces esas puertas son para cerrarse, son una especie de despedida que sin embargo nos deja adentro lo que contuvieron, y nos acompaña como parte de nuestra experiencia y crecimiento.
No soltamos las manos que nos acompañaron, las que encontramos en esos caminos o detrás de esas puertas; siempre están a nuestro lado, su tibieza nos alcanza porque, a pesar de todo, bajo cualquier circunstancia, estarán ahí para sostenernos cuando se haga necesario.
Es maravillosa la vida, nunca deja de conmoverme, y cuando veo los milagros que acarrea, se me inunda de luz y de calor el corazón, y se me queman los ojos.

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía