Ir al contenido principal

Supongo que tiene que doler

Primero procuré poner toda mi atención en lo que él me indicaba señalando con sus ágiles dedos sobre una columna vertebral falsa, cada indicación que hacía su asistente acerca de mi diagnóstico de la resonancia. Me tomó por sorpresa ver que la parte inferior de mi columna está rotada y las vértebras "chuecas", los orificios a medio obstruir la médula, la escoliosis, la "inestabilidad", los 1.9 mm de diferencia que la hacen vascular... y el hombre preguntando sorprendido si había yo podido llegar caminando. Claro, con muchísimas dificultades y dolor.
Le comenté que anteriormente me habían dicho que era algo congénito. Me dijo entonces que de seguro mi madre ya estaría en peores condiciones, pero ella está totalmente sana gracias a Dios. No, mi padre tampoco tuvo ese problema.
Entonces vino lo peor, porque dijo que en tal caso se debe a traumatismos por golpes. Fue cuando me di cuenta de que estaba yo llorando... pensé en mi padre, en su furia alcoholizada y en los palos de la escoba rompiéndose en nuestra espalda...
El médico quiropráctico que ahora me atiende dice que es un problema severo que llevará mucho tiempo de aliviar, y que no puede hacer todo lo que quisiera por mi columna, pero me va a dar alivio. Por lo pronto no me puedo mover nada durante 48 horas, según sus indicaciones.
Pero no dejo de pensar en que quizá podría estar sana... y siento una enorme tristeza.

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía