
Inició en julio y termina en este mes: las casas vinícolas organizan actividades y recorridos, serenatas y comidas. Todo a los precios más inaccesibles, naturalmente. Es la manera de filtrar a los asistentes: se prefieren los dólares. Los precios van de los 35 a los 150 dólares. Claro que los "baratos" son o conferencias o simples visitas enológicas. Aunque claro, para el Foro Legislativo de la Industria Vitivinícola la entrada es gratuita y en una de esas hasta van a tener que pagar para que entre la gente. Claro que para la "Taurovinomaquia", con la presentación del charro Vicente Fernández, el costo va de 250 a 500 dólares.
Los mortales comunes tenemos por tanto muy poca oportunidad de asistir a la "gran fiesta", como no sea la Verbena popular que organiza la casa de vinos Santo Tomás en la calle, que por cierto el año pasado estuvo tan desangelada que poco se notó que la fiesta era sobre el vino.
Para los que recién estamos en este puerto todo eso resulta extraño, pues hay que pensar constantemente en dólares: para pagar la renta, para hacer compras. Y como en Ensenada las noticias del exterior o no llegan o lo hacen mucho tiempo después, los locales no se han enterado de las dificultades económicas de nuestros vecinos del norte, por lo que siguen dejándose pedir miles de dólares por sus terrenos sin servicios ni pavimentación, o por las casas semiderruidas o sin funcionar que ponen en venta. Todo por el afán de hacerse de los dólares aunque sea inflando los precios. Y eso de que hasta el zapatero remendón nos vea cara de gringos raya en el insulto, como me sucedió cuando quise ponerle tapa a los tacones de mis zapatos: me dijeron que me cobrarían el equivalente a 10 dólares por dos zapatos. No quise y se lo comenté a una amiga que inmediatamente me dijo "les vieron cara de gringos" y me hizo favor de llevar ella mis zapatos, de manera que sólo pagó seis dólares. Me da pena ajena pero así funciona esta ciudad y no veo cómo poner remedio.
A veces me cansa esta constante lucha de la gente por parecer otra cosa: más rico, más instruído, más importante, más querido, más gandalla, más más más...Habría que buscar el modo de, por ejemplo, ser más honesto, más auténtico, más humanitario, más consciente, qué se yo.
Pero así es aquí, y aquí estamos. Creo que en este caso no aplicaría yo la regla que dice que "A la tierra que fueres, haz lo que vieres". Lástima, muchas veces percibo que aquí no hay manera de empatar.
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