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Letargo

El hilo del ensueño se desata
cuando el reposo de la luz.
Llega el letargo del cuerpo,
una sombra murmura
soy el sueño
y la sangre se entrega
en venas azulosas.

Laten las manos
en la dormitación
buscan nubes
o soles
o palabras,
intentan destejer
la madeja evanescente
del sueño.

A veces huye la voz de la garganta
impide el grito, no permite
escapar de pesadillas.
El aire llena el pecho
mas el sueño no es
sino una muerte pequeñita.

Cuando dormimos nos soñamos
en pantanoso recinto donde el miedo,
en abismo que acaba donde el día.
La sangre canta dulce entre las venas,
el pecho guarda el aire de la noche
y el cuerpo habita
pasajero
la morada puntual de su destino.

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