
A mí no me molesta para nada esta verdosa y alegre manera de iniciar el año. No todo el mundo tiene una casera que le da tamañas sorpresas, pues yo ni idea tenía de que fueran a pintar. Y a caballo regalado no se le ve el diente, así que de ninguna manera me quejo.
Esa intensa o chillona verdosidad es para llamar la atención de cada día que venga, para que se ponga a tono y sea alegre, vivaz, brillante.
Yo pensaba pintar algunas cosas en la entrada, alusivas a mi sala de lectura El Tapanco, y esto me dará pie a diseñar ese espacio pequeñito a modo de que los niños estén más cómodos y contentos, y todos nos sintamos felices cuando visitemos los mundos que los libros nos traen.
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