Ir al contenido principal

Cada vez mas cerca... cada vez más lejos

Ayer dije que tengo una rajadura en el alma por donde comienza a entrar el adiós. Mis plantas se están yendo poco a poco, mis libros ya no están en los estantes y de repente no tengo qué ponerme si hace frío: un cuarto está lleno de cajas y maletas y la vitrina del comedor está vacía. También llegaron los cuadros que he pintado y que serán vendidos en una exposición.
Avisé a mi casera que me marcho: no hay vuelta atrás. El corazón se me sofoca cuando pienso que cada vez estoy más cerca de ejecutar la decisión que tomé hace poco, precipitada por las circunstancias.

A seguir, a comenzar, a tejer  de nuevo redes ahora que hay mucho sol para entibiarse los huesos y el alma, ahora que la vida me dispone otra vez un camino nuevo para que siga averiguando a dónde debo llegar.
Aquí dejo esa parte de mí que quiso tomar cada persona que me conoció y me dio la parte de su corazón que su generosidad le dictó. Mis amigas irán a visitarme y les creo no porque me lo digan de consuelo sino porque nuestros lazos ameritan que nosotras nos veamos, abracemos, conversemos...

Estoy alejándome ya, guardando en mi cantarito cada cosa que me ha dado este lugar, sus vientos, su desierto, sus gaviotas, su mar, su gente buena y afectuosa.
Cada vez más cerca de lo que no sé cómo será, cada vez más cerca de ese río Orizaba que me ha llamado desde niña, que se llevó las flores que me hicieron tirarle para que se llevara mi tristeza pétalo a pétalo... cada vez más cerca de seguir averiguando quién soy, de qué estoy hecha.

Comentarios

Moisés Santos Mena ha dicho que…
Querida Liz:
Tengo poco de conocerte, pero sé que extrañaré tu presencia física. No obstante, agradezco las semillas y los frutos que aquí dejas. Se requiere de valor para cerrar capítulos, cargar todo en la maleta y partir para reiniciar la vida en otra parte, eso me queda en el corazón. Muchas gracias por todo y espero que podamos vernos de nuevo.

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía