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¿Piropos en estos días?

Me refiero a mis días, que son ya tantos. Me alegra muchísimo recibir algún piropo en la calle, porque sé que no se debe sino a una apreciación bien intencionada: no soy jovencita, no enseño la panza, no tengo pompa, etcétera.
Supongo que los señores que me han lanzado piropos respetuosos por cierto, lo que ven es ese gusto por estar conmigo misma y aceptarme.
A media mañana salí al banco a hacer un depósito porque resulta que la banca electrónica, adivinaron, no me funciona y dijeron los angelitos bancarios que debo cambiar mi Mac por una PC normal para que jale, o sea, como si ellos pudieran cambiar de cerebro, pero eso es otra historia y no me voy a desviar...
Prefiero la parte buena de la salida al banco, que fue que una señora que estaba platicando con un señor en la banqueta de pronto me señaló y le dijo "Mira qué muchacha tan bonita, qué bonita va vestida". Le agradecí con todo mi corazón y convertida en sonrisa.
Porque primero, me dijo muchacha, y luego me vio bonita. Creo que es eso lo que ve también ella: estoy aceptando cómo soy, cómo me veo, me estoy queriendo, me están queriendo, y tengo el firme propósito, como ya saben, de seguir el camino que me quede con alegría.

¡Vivan los piropos!

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