Ir al contenido principal

Se me acaban rápido los días

Este mes, no sé si a fuerza de festejos o de acontecimientos, se me desapareció con una velocidad que como dijo el profe Merino, "me da miedo".
No puedo evitar recordar los días aquellos en los que esperaba impacientemente que transcurrieran los meses y los años para por fin cumplir quince. ¡Qué lento escurría el tiempo!
Ahora el pulso de la vida es distinto para mí, para el mundo. Y no sé si puedo cambiar la velocidad o ya metida en esa inercia me tengo que poner a vivir también de prisa.
Lo que no quiero es que la velocidad me arrebate los detalles, porque es de lo que vivo.
Tendré que aprehender, supongo...

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía