Ir al contenido principal

Cuando no puede decirse todo o ¿Cuándo no puede decirse todo?

Siempre digo todo. Yo misma saqueo mi interior como si no quisiera guardar nada, y lo que tengo en la memoria y en el corazón a veces es como un tapete que saco al sol, lo cuelgo de la tapia para sacudirle el polvo, para compartirlo y volver a guardarlo en el arcón donde se van juntando mis años...
Para mí, dejar salir mi sentir es una conquista, por eso es tan difícil que me detenga cuando hablo, cuando digo las cosas que me han pasado. Soy un libro abierto, no proceso lo que tengo adentro antes de entregarlo. Y mucho menos me detengo. Sé que al no pasar el cernidor, a veces mis palabras pueden llevar cascarilla, pero todos sabemos apartarla.
Os invito a no temer a las palabras, a escuchar todo sin aprensión. Las palabras y lo que nos dejan son como los aromas: hay buenos y malos pero no nos pasa nada solamente por percibirlos, y siempre pueden servir de referencia.
No me gusta sentirme castigada por las cosas que digo porque a alguien no le gusten. No me gusta censurarme o sentir que ciertas cosas no se pueden decir. Porque en la vida, he aprendido que todo puede ser hablado, que no son las palabras sino las intenciones lo que hay que temer.
Y ninguna cosa que diga tendrá nunca la intención de incomodar...

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía