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Un domingo intenso

Luego de haber presenciado la salida de los participantes en el Medio Maratón Internacional de Ensenada y haberme encontrado por ahí con un campeón reconocido pero increíblemente modesto, pasé a comprar algo de pan para el desayuno. Paola se bajó a comprarlo debido a mi dolencia conocida, y mientras tanto, una grácil criatura se posó en el parabrisas de mi auto. Su visita me dejó maravillada y tuve la dicha de fotografiarla para compartir.



Aquí pareciera que es el frente de la mariposa...
Alrededor del medio día estuve enviando las fotos de los niños participantes en el Festival Palabra en el mundo y sus dibujos por correo para que fueran integrados en el DVD que se estará transmitiendo en el comedor de Fender y otras empresas... luego a comer a las carreras para ir a fotocopiar los poemas que repartiría en la marcha del silencio por la paz... en donde me encontré a mi amiga Karla Pedrín y en la que no vi, cosa muy extraña, a mi amiga Iris...




Y ahí mismo entre los presentes, estaba un personaje con quien mi hija se quiso retratar...



Por la noche la lectura del discurso de Javier Sicilia y seguir trabajando para lo que le falta al Festival Palabra en el mundo...

Comentarios

Patricia ha dicho que…
Querida Liz, siempre venir a tu casa es como entrar a un rincón que me cobija. Miro a tu hija y el tiempo se descorre, te das cuenta?... la magia del día a día, la magia de ver lo que otros no ven.
Un abrazo.

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Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía