Ir al contenido principal

Tropiezos y albricias para el Festival Palabra en el Mundo



Una de mis amigas pintoras trajo como donación una cubeta de pintura blanca para las bardas. No la pudimos mover por pesada, y la camuflamos entre mis macetas para después pedir ayuda de alguien para meterla. Pero no fue posible: ¡la robaron!
Rabia, desesperación, lágrimas. Ganas de botarlo todo, preguntas de quién me manda, por qué me meto en esto y todo lo demás... regaños: ¿por qué haces esas cosas tan frustrantes? ¿Cómo se te ocurrió dejarla afuera? y así por el estilo...
Luego, me llega un aviso al celular: "tengo 10 litros de pintura". Y un correo "Tengo pintura para tus bardas en la galería". Y un aviso: "ya tenemos promocional en audio"...
Pero por si fuera poco, aparece mi amiga Iris, y me dice: Primero, que va a alquilar una de las carpas que rento para pagar el espacio que usaré en el Festival (ya sabe que no se ha rentado ninguna), y luego, que me va a dedicar toda la semana para que hagamos lo que falta...
¡Uff! ¿¡Y luego quieren que no haga estas cosas!?
Además, apareció sin previo aviso un cantante que participará y me trajo como aportación 200 volantes para repartir mañana en la fiesta del aniversario de la ciudad, para promover el Festival, ¡gracias Kenji!
Pero no es todo: la lona que nos donaron ya quedó y pasé por ella, aquí la foto...
Caray, ya no sé si estuvo bien o mal que se robaran la pintura...
Pero se me secaron las lágrimas y se me quitó la depre, eso que ni qué...

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía