Ir al contenido principal

Tropiezos y albricias para el Festival Palabra en el Mundo



Una de mis amigas pintoras trajo como donación una cubeta de pintura blanca para las bardas. No la pudimos mover por pesada, y la camuflamos entre mis macetas para después pedir ayuda de alguien para meterla. Pero no fue posible: ¡la robaron!
Rabia, desesperación, lágrimas. Ganas de botarlo todo, preguntas de quién me manda, por qué me meto en esto y todo lo demás... regaños: ¿por qué haces esas cosas tan frustrantes? ¿Cómo se te ocurrió dejarla afuera? y así por el estilo...
Luego, me llega un aviso al celular: "tengo 10 litros de pintura". Y un correo "Tengo pintura para tus bardas en la galería". Y un aviso: "ya tenemos promocional en audio"...
Pero por si fuera poco, aparece mi amiga Iris, y me dice: Primero, que va a alquilar una de las carpas que rento para pagar el espacio que usaré en el Festival (ya sabe que no se ha rentado ninguna), y luego, que me va a dedicar toda la semana para que hagamos lo que falta...
¡Uff! ¿¡Y luego quieren que no haga estas cosas!?
Además, apareció sin previo aviso un cantante que participará y me trajo como aportación 200 volantes para repartir mañana en la fiesta del aniversario de la ciudad, para promover el Festival, ¡gracias Kenji!
Pero no es todo: la lona que nos donaron ya quedó y pasé por ella, aquí la foto...
Caray, ya no sé si estuvo bien o mal que se robaran la pintura...
Pero se me secaron las lágrimas y se me quitó la depre, eso que ni qué...

Comentarios

Lo que más te gustó

Poema para los niños migrantes

Para los niños migrantes


Temprano te salieron alas y esparces la ceniza de un vuelo inesperado. Vuelas hacia una tierra prometida que no existe , donde leche ni miel encontrarás.
Encerrarán tu vuelo en jaulas y el miedo que aprendiste a dejar lejos regresará a morderte por las noches. Ningún río te besará con agua fresca, ninguna señal de la cruz sobre tu frente te va a guardar de la amargura.
Somos testigos de la decapitación de tu infancia, de tu niñez hoy preñada de dolor, de pies cansados y ojos secos.
Que la vergüenza nos cubra cada que te preguntes o que pidas, que el corazón nos duela hasta que tengas alas con vuelo renacido.

Sí, un domingo más

Desde antier por la noche Mauricio y yo andamos un poco desconchinflados: a él le vinieron escalofríos y dolor de estómago junto con el de los músculos de los hombros. Le dí te y masage y pareció sentirse mejor.
Pero ayer amaneció igual, con náusea e incipiente dolor de cabeza. A mí me comenzó un dolor igual en cuanto terminamos de comer en casa de Coquito, con Alfonso que ya había llegado. Antes de salir hacia el hospital me tomé una pastilla que no funcionó y cuando llegamos tomé otra que tampoco hizo efecto. Cuando bajé del piso para que Mauricio pudiera subir, una señora me regaló otra pastilla porque me vio agarrándome la cabeza con las manos...pero tampoco sirvió.
Pablita estuvo contenta con la visita de Alfonso, ya se sabe que él es siempre tan ocurrente que resulta cómico y se pasan ratos muy gratos en su compañía.
De regreso en el metrobús nos dirigimos a una farmacia para comprarme una inyección porque ya era migraña mi dolencia.
La caminadera por el cierre de estación fue más a…

Ensenada: estación de partida

Y en el instante en que suena la sirena me salta el corazón: avisa que es una despedida, que los lobos marinos se quedan atrás con la brisa y los buques, con las olas que me habrán de encontrar en otro punto del mar. Ahora el cielo tímido, desdibujado, me saluda, sabe que uno nunca se despide de él. Estoy en una casa de muñecas que me aloja por un rato, algún día voy a poder ser así de pequeña, sencilla como una hoja de papel en donde todo se dibuja o se borra o se transforma. Porque si mi naturaleza de palabras debe tener un lecho sería de papel, uno que no fuera demasiado absorbente porque se chupa la tinta y la hace mancha, ni demasiado liso que no admita el grafito, ese suave y lustroso material con el que a veces intento mi retrato. Regreso, estoy aún en Ensenada por unas horas más después de muchos años, bebo esta brisa con el cuerpo, me asomo a este jardín desconocido por la ventana que da a un cerro lleno deviviendas coloridas pero cenicientas, como corresponde a este lugar. Mucha…