Ir al contenido principal

Casi últimos detalles para el Festival

Bueno, siempre se cumplen los plazos. Mis días están siendo muy tensos y ocupados, hay tantas cosas que coordinar y hacer, tantos encuentros con gente que empata con las ideas, artistas que se van integrando, amigas que de pronto se vuelven apóstoles de la causa para conseguir patrocinadores... ¡ah, patocinadores! Los cuento con los dedos de una mano, y me sobran, figúrense los apuros.
Pero es la historia de mi vida siempre que he organizado estas cosas. Las autoridades de las instancias de cultura que debieran dar apoyo brillan por su ausencia. El presidente municipal jamás respondió a la petición y me resulta imposible irme de campamento a sus oficinas para que me reciba. El Regidor de educación y cultura tomó ocho días para mandarme decir que no tienen recursos, cuando todo parecía indicar que me apoyarían. El taller que ofrecí para los internos del CERESO sencillamente no se ha hecho porque sus autoridades tampoco me contestan.
Alguien me dijo que debería yo mandar a "mi equipo" a buscar patrocinios en montones de lugares que me recomiendan. Pero mi equipo, finalmente, es mi brazo izquierdo y mi brazo derecho, y mis amigas Lobas que han contribuido a difundir el Festival porque conocen mucha gente aquí.
De mis amigos, dos me han patrocinado carteles y uno de los cantantes que participará me ofreció hacerme volantes. 
De personas que han intentado ayudar y por muchísimas razones no han podido, mejor ni hablar...



PERO: ya estamos comenzando a pintar bardas. Con cal, con sobrantes de pintura que nos han regalado, como sea, pero pintaremos poemas en las bardas, los jóvenes escritores están listos y al momento contamos con tres bardas... ¡y pensamos invadir la ciudad!
Gracias Laura Gil y Karla Pedrín, por su trabajo.

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía