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Casi últimos detalles para el Festival

Bueno, siempre se cumplen los plazos. Mis días están siendo muy tensos y ocupados, hay tantas cosas que coordinar y hacer, tantos encuentros con gente que empata con las ideas, artistas que se van integrando, amigas que de pronto se vuelven apóstoles de la causa para conseguir patrocinadores... ¡ah, patocinadores! Los cuento con los dedos de una mano, y me sobran, figúrense los apuros.
Pero es la historia de mi vida siempre que he organizado estas cosas. Las autoridades de las instancias de cultura que debieran dar apoyo brillan por su ausencia. El presidente municipal jamás respondió a la petición y me resulta imposible irme de campamento a sus oficinas para que me reciba. El Regidor de educación y cultura tomó ocho días para mandarme decir que no tienen recursos, cuando todo parecía indicar que me apoyarían. El taller que ofrecí para los internos del CERESO sencillamente no se ha hecho porque sus autoridades tampoco me contestan.
Alguien me dijo que debería yo mandar a "mi equipo" a buscar patrocinios en montones de lugares que me recomiendan. Pero mi equipo, finalmente, es mi brazo izquierdo y mi brazo derecho, y mis amigas Lobas que han contribuido a difundir el Festival porque conocen mucha gente aquí.
De mis amigos, dos me han patrocinado carteles y uno de los cantantes que participará me ofreció hacerme volantes. 
De personas que han intentado ayudar y por muchísimas razones no han podido, mejor ni hablar...



PERO: ya estamos comenzando a pintar bardas. Con cal, con sobrantes de pintura que nos han regalado, como sea, pero pintaremos poemas en las bardas, los jóvenes escritores están listos y al momento contamos con tres bardas... ¡y pensamos invadir la ciudad!
Gracias Laura Gil y Karla Pedrín, por su trabajo.

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Poema para los niños migrantes

Para los niños migrantes


Temprano te salieron alas y esparces la ceniza de un vuelo inesperado. Vuelas hacia una tierra prometida que no existe , donde leche ni miel encontrarás.
Encerrarán tu vuelo en jaulas y el miedo que aprendiste a dejar lejos regresará a morderte por las noches. Ningún río te besará con agua fresca, ninguna señal de la cruz sobre tu frente te va a guardar de la amargura.
Somos testigos de la decapitación de tu infancia, de tu niñez hoy preñada de dolor, de pies cansados y ojos secos.
Que la vergüenza nos cubra cada que te preguntes o que pidas, que el corazón nos duela hasta que tengas alas con vuelo renacido.

Sí, un domingo más

Desde antier por la noche Mauricio y yo andamos un poco desconchinflados: a él le vinieron escalofríos y dolor de estómago junto con el de los músculos de los hombros. Le dí te y masage y pareció sentirse mejor.
Pero ayer amaneció igual, con náusea e incipiente dolor de cabeza. A mí me comenzó un dolor igual en cuanto terminamos de comer en casa de Coquito, con Alfonso que ya había llegado. Antes de salir hacia el hospital me tomé una pastilla que no funcionó y cuando llegamos tomé otra que tampoco hizo efecto. Cuando bajé del piso para que Mauricio pudiera subir, una señora me regaló otra pastilla porque me vio agarrándome la cabeza con las manos...pero tampoco sirvió.
Pablita estuvo contenta con la visita de Alfonso, ya se sabe que él es siempre tan ocurrente que resulta cómico y se pasan ratos muy gratos en su compañía.
De regreso en el metrobús nos dirigimos a una farmacia para comprarme una inyección porque ya era migraña mi dolencia.
La caminadera por el cierre de estación fue más a…

Ensenada: estación de partida

Y en el instante en que suena la sirena me salta el corazón: avisa que es una despedida, que los lobos marinos se quedan atrás con la brisa y los buques, con las olas que me habrán de encontrar en otro punto del mar. Ahora el cielo tímido, desdibujado, me saluda, sabe que uno nunca se despide de él. Estoy en una casa de muñecas que me aloja por un rato, algún día voy a poder ser así de pequeña, sencilla como una hoja de papel en donde todo se dibuja o se borra o se transforma. Porque si mi naturaleza de palabras debe tener un lecho sería de papel, uno que no fuera demasiado absorbente porque se chupa la tinta y la hace mancha, ni demasiado liso que no admita el grafito, ese suave y lustroso material con el que a veces intento mi retrato. Regreso, estoy aún en Ensenada por unas horas más después de muchos años, bebo esta brisa con el cuerpo, me asomo a este jardín desconocido por la ventana que da a un cerro lleno deviviendas coloridas pero cenicientas, como corresponde a este lugar. Mucha…