Ir al contenido principal

Visita inesperada



Esta mañana, cuando me puse a llenar el bote con agua para regar las plantas de mi pomposamente llamado huerto, que es un bote de galón de agua, cuando iba por la mitad comencé a ver adentro unos colores verdes metálicos brillosos. Sentí algo como cuando está una viendo uno de esos cuadros que tienen muchos colores y de repente descubres una figura dentro. es una sensación especial, y al sentirla me quedé pensando si estaría pacheca o de dónde salió semejante portento de color. Y de repente: ¡patas! sí, patas. Ya más concentrada observé mejor y pude notar que era un bicho que en Orizaba llamamos mayate, uno de esos escarabajos grandes que parecen blindados, luchando por salir del agua que le daba de vueltas con su remolino.
Inmediatamente fui a vaciar el agua en el limonero y el animalito pudo asirse a terrón y caminar por la maceta. Intenté retratarlo a detalle pero caminaba febrilmente, quizá con el deseo de secarse, o no sé si podía detectar mis manos cerca e intentaba alejarme agitando las suyas, suponiendo que tenga.
El caso es que mi pequeño caleidoscopio verde fue suficiente para alegrar este día de intenso sol, este día sí de verano, de ir a comer con amigas al Porvenir y en un descuido, mover un rato el bote.

Comentarios

Geroca ha dicho que…
por aca a esos bichos tambien les llamamos mayates son de un color verde metalico muy chido,,y dicen que hay un mayate negro mas grande que los verdes..y mayate se les dice en las cantinas a los homosexuales activos...saludos

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía