
Ella está lastimada, no puede usar su mano. Esta mañana que amaneció nublado salió a platicar con los geranios de su patio, un tanto mustios por a falta de sol. Tomó un café negro y muy caliente porque a vecs con el humo ser puede poner a soñar.
Entonces soñó con una hoja grande de papel en la que, sin la mano buena, se sentaba en su sillón, todavía en ropa de cama, a escuchar a los pájaros. Ella sabe que, cuando es de papel. nada puede dolerle. Entonces decide que quizá construya un mundo así, donde no importe tener la diestra enferma, ni ser azul o rosa o verde, como es el caso. Sólo habría que cuidarse del agua o las tijeras. Y finalmente, cuidar también de la polilla a su averiado corazón, que al igual que su mano le duele algunas veces más y otras menos, como dicta la vida con tinta azul o rosa o verde dentro y fuera del papel.
Tan tan. ¿Qué les parece mi dibujo con la mano izquierda?
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