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Urgente

De versos litorales y esas cosas

En dónde quedó el mar, la sal de aquellos días, las mareas de amigos que llenaban mi casa y los ocasos con su luciérnaga verde. La casona del Tule con  añejo aroma, los vinos del valle, veleros y gaviotas. En dónde las palabras nacidas de las olas las locuras y sueños, las palabras. Atrás, atrás quedaron en esos litorales donde se borran mis huellas, las lunas no me encuentran y el viento me dispersa. Donde los buques llaman sin que yo los escuche y llegan y se van, como mis pasos.

Otra de despedidas...

 Desde que salí a recibirla, ya no la reconocí. Mi madre había perdido la chispa de su mirada y semejaba a una persona cuando recién despierta y no ha salido del sueño. Hace ya un tiempo -desde que estuvo tan grave y hospitalizada- que no sabe si soy su hermana, una de mis hermanas o yo. Pero esta vez tampoco sabía dónde estábamos o si en la casa era arriba o abajo. Me pregunto qué recordará de todos los paseos y las funciones, porque cuando le digo "¿qué te gustó más?" me dice "todo", quizá porque no puede precisar. A los tres días de su llegada comenzó a decir que ya quería regresarse, que tenía muchas cosas que hacer, que su hijo no puede quedarse solo -ese hijo que desde que nació hizo que se le olvidaran todos los demás, debido a una enfermedad que ahora no sabemos si fue real- y a quienes vinieron a visitarla les dijo "me voy el lunes", sin saber en qué día vive. Duele verla perdida, que su mirada no denote que comprende, que recuerda, que siente....

Recuento de un día domingo

Pues de todo como en botica: toda la mañana estuve atendiendo a una videoconferencia para escribir el ensayo que había que entregar hoy en la escuela, así que me perdí la invitación a un desayuno. Terminé a la una y Bambi no estaba dispuesta a perdonar su paseo, de modo que salimos como siempre a la Alameda donde  paseamos de lo lindo. Pero como me dio hambre, comencé a buscar dónde comer, cosa que al final fue frustrante porque sencillamente en ninguna parte me dejaban entrar con la nenita. "Es que hay comensales", me decían. O sea... Fui a dejar a Bambi para poder comprar mi comida y comí en casa porque se está más a gusto si se come sola. Seguí haciendo los trámites necesarios para los pendientes de mañana y cuando vi ya era hora de salir corriendo al teatro a la segunda función del programa del Festival Cervantino. No llegué cuando empezó pero dejaron que entrara. Era el concierto de un coro orquestal del que no sabía yo nada pero ahí nos informó el director que se tra...

También una se llueve

Días así, extraños, con emociones intensas por cualquier cosa, el llanto presto por si vuela la mosca, la sensación de soledad, de incertidumbre en un momento y al siguiente la gratitud por delante, ancha y cálida, genuina. Trastornos de la edad, del género, del cuerpo, del alma, del espíritu, de todo un poco pero el caso es que se llueve una, se empañan las ventanas de los ojos, se nublan el presente y el futuro -que de por sí se ve poco- se encogen los huesos y se estiran los tiempos, se tiene pereza por las cosas prácticas, cae el sueño que es más un sopor sobre los párpados, se sobresalta el cuerpo con los ruidos, se aprovecha la lluvia de afuera para lloverse adentro, se abraza una a lo que sea, se adhiere a los recuerdos, se busca alguna mano, una palabra, una caja de fotografías, un aroma, un tono de voz, un platillo favorito, cualquier cosa que ancle y deshaga el hechizo, cualquier cosa que pueda retirar a una de ese espacio denso y la coloque sentada a la mesa departiendo, co...

Tlaxcala

Siempre he sido bendecida y me alegro de poder darme cuenta. Todo eso que creen mis amigas que es mérito propio no es más que lo que he recibido y comparto. Esta vez mi amiga poeta Isolda Dosamantes me invitó a exponer en la Galería Casa de la Nube que dirige en Tlaxcala desde el año pasado y por fin llegó la hora. Parte de la obra la comencé en Ensenada pues decidí preparar veinte piezas para la exposición. Como a mitad del camino me agarró la movedera de la mudanza, no alcancé a terminarla y debí concluirla en Orizaba. Como quise exponer mi mezcla de técnicas para insertar el bordado, que es algo tan cercano e íntimo para mí, sentí que en cada papel o retazo estaba quedando el tumulto de emociones que me embargaron al dejar una vida en un lugar para llegar a recomenzarla en otro. Quizá eso fue lo que la gente percibió cuando la vio, porque el recibimiento fue espléndido y vendí varias obras. Los comentarios fueron generosos y cálidos, me hicieron sentir que efectivamente, habían e...

Los días sorprendentes

De repente pasa así, llega un día en que las cosas cambian y las rutinas se convierten en algo ajeno para dar paso a las sorpresas gratas y a días más felices. Su presencia trajo ese aroma conocido: el cariño de siempre, la alegría constante. Unas cuantas horas de espera en Puebla y al siguiente momento ¡ahí está ella! radiante y hermosa como siempre, ¿más amiga que nunca o tan amiga como siempre? Ambas cosas, supongo: la amistad es así. Hora tras hora en estos días, hemos compartido sorpresas, lugares, cosas y sabores experimentando intensamente cada una con la inmensa dicha de compartir. Porque recién escuché o vi por ahí que lo que uno da es la única cosa que crece al compartirse. Trajo además hermosos anturios a la casa, ella que tanto sabe de flores y de plantas, mi maestra cada que descubre flores que aquí brillan tanto como las de su niñez y me indica sus nombres, cómo es que crecen, cuánto le gustan... A cada paso va encontrando retazos de su infancia ¡qué increíble! la ave...