Ir al contenido principal

Abandono

Cuando me recibió yo estaba lastimada de una herida grave que hacía sentir el corazón partido. Llegué a ella como de prisa, como huyendo, como buscando refugio.
Me gustó su luz, sus espacios que se fueron amoldando conmigo. Crecimos en nuestro entorno y se brindó por completo para contener toda la parafernalia de mis múltiples locuras. Siempre ha tenido ruidos raros o ha llamado mi atención tirando cosas. Porque no, las cosas no se caen solas a media noche.

Después de casi una década he decidido cambiar mi rumbo. Ella sabe que se queda, no me la puedo llevar, y su voz desesperada llama mi atención escondiendo las cosas, rompiéndolas, tirándolas." Eres mi casa" —le digo a sus paredes para tranquilizarla— y aunque me vaya me quedo.

Recibimos amigas, amigos y familia. Cocinamos, plantamos hortalizas, cultivamos salvias y vimos florecer nuestras matas, la flor de estrella, la ilusión, los geranios. Nos acogió cálidamente las tardes de bordado, las tardes de lectura con los niños, los Días de Muertos pintando calaveras...

Pero siente el abandono: se van quitando los cuadros de las paredes, se van guardando los libros, se recoge minuciosamente cada prenda, tesoro, herramienta, vajilla, cobija, maleta... ¿cómo no ha de sentir el abandono? ¿Cómo no ha de dolerle sentir que queda sola?
Abrazo sus paredes, qué más puedo. Le susurro que va a estar bien, que va a pasar pronto, que vamos a estar bien...













Comentarios

Unknown ha dicho que…
Impactante Reflexión ... Eso es Vivir !

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía