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Un poema para una poeta del pincel...


Plegaria a Remedios Varo


No me dejes venir al mundo de este lado, señora.
Déjame allá, donde alimentas a la luna
y creas la música estelar,
en donde avanzan las marchas capilares
y tu magia es un copo de la vida.

Allá despliegan mis alas
su vuelo por el plano sin volumen,
allá gotean estrellas y se condensa el cielo.

En donde llueven Remedios en la tela
para curar de miedos y dolores.
En ese mundo fijo,
sin volcaduras ni cuchillos,
donde las llaves de oro
sólo pueden abrir,
encordar  corazones
y dejar escapar a la razón.

Allá donde no cabe el ruido,
en tu universo con trazos de compás,
donde la brújula señala tu extravío
y los colores son sobria pertenencia.
Deja que viva en ese mundo, señora, 
donde la música estelar arrulla
los sueños de mi luna.

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