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El hechicero


¿Cómo llegaste hasta mi noche
incandescente y mudo
para ungirme la mágica poción de tus rituales
clausurar los sellos,
sembrarme el vientre de amapolas,
untarme con el oro de tu lengua?
¿Cómo,
digo,
entraste al aposento resguardado,
destruiste la guardia que devota me cuidaba
y colocaste pausado
cada paso que te trajo a mis baldosas y a mis días,
hasta el respiro que me llevó a tu noche
enorme y mágica
como tu manto de fuego y terciopelo?

Me sometió tu abismo sin palabras,
mi voluntad de querer lo imposible.
¿Cómo llegué a este cielo?
¿Cómo me hiciste nube?
¿Cómo, demonios, me envolvió el hechicero?

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