Ir al contenido principal

Madrugador

Es pasada la media noche y he estado pintando en mi estudio. Cuando estoy frente al cuadro aplicando el color difícilmente puedo darme cuenta de otra cosa que no sea eso. Cuando estaba en la escuela el profesor avisaba a los de nuevo ingreso que cuando me vieran pintando ni me hablaran.
Por eso me pregunto cómo habrán sido esos trinos que pudieron llamarme la atención, por encima de mi tarea creativa. Entonces limpié los pinceles, para escucharlos sin distracción. Son varias etapas, cada una con distintos cantos o gorjeos o repeticiones.
No le canta a la luna, sino a la noche, al resplandor que lo envuelve. Está posado en un árbol desnutrido y rodeado por cemento, pero su canto es una pátina que le confiere poesía a lo que toca.
¿Y por qué no? ¡Me canta a mí!

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía