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Se nos termina octubre

Comienza el aire frío, el otoño se arrellana en las calles, la luz se achica un poco.
Hay que arroparse por las noches, buscar bebidas calientes o que nos calienten, y además, prepararse para la más grande fiesta en la tradición mexicana, que es el Día de Muertos.
Hace ocho años que me propuse dar a conocer a la Catrina de Posadas en el norte, porque para mi asombro, el norte estaba lleno de fiestas de disfraces ensangrentados y grotescos según mi humilde opinión. Entonces, como alucinada, decidí llevar a la Catrina a las calles, escuelas y museos. Primero fue en Monterrey, donde hizo camino por algunos años en el Parque Fundidora -con talleres de catrinas y calaveras y toda la cosa- y muchos otros lugares.
Ahora, desde que estoy en Ensenada, en Baja California, la Catrina sale a los bares porque en el espacio para el arte y la cultura local no la han admitido formalmente, aunque ella de todos modos se da sus vueltas por el espacio.
Anoche la llevé a una lectura de poesía en la universidad. Hubo varios poetas y cuentistas, músicos y profesores preocupados por difundir esta importante parte de nuestras raíces.
Esta tarde estará en la macroplaza, dizque firmando autógrafos, aunque dudo que alguien quiera la firma de semejante personaje, si nomás anoche cuando una estudiante chocó conmigo por accidente en el pasillo de la universidad se dio tremendo susto y le preguntó a su acompañante si no sería de mala suerte...
La nota diferente este año es que por primera vez, mi Catrina lleva su Catrín, que al final de la jornada la invita a ir al café...
Deliro por estar en los panteones del centro del país, en Veracruz, en Oaxaca, en Chiapas. Por dicha ya me tocó en , Tzin Tzun Tzan, Mich., con la obra del tenorio en el atrio del convento, pozole con maíz azul y un caleidoscópico panteón...
Mis amigas conocen esta afición y me traen papel picado de Puebla, muñequitos de azúcar del pueblo de Osiris, un perrito de barro de Colima, y este año Deyanira prometió jarritos pal mezcal, además de que arribó ya un petate para mi ofrenda.
En la siguiente entrega, las fotos de los catrines...

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Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía