Ir al contenido principal

Remedio para las noches sin luna


En las noches sin luna y sin corazón, cuando la soledad es una carretera interminable que lleva para ningún lado, a veces hace falta que los dragones no dejen sus guaridas.
Sería menos pesado transitar el árido camino sin llevar desenvainadas las espadas, sin tener que ir recordando los conjuros, procurando no causar ruidos -por leves- que provoquen la furia de los monstruos.
Entonces es mejor dormir así, completamente a oscuras, sin la pequeña flama que a veces nos hace percibir un calor que más bien imaginamos, un bienestar que abarca solamente el diminuto espacio que la llama ilumina.
Marchitarse esa noche, pensar en las mandrágoras, aquietar el avispero que no deja estar al pecho son única solución para esperar al alba sin ese dolor que la garganta ya conoce, sin esa cicatriz dejada por las lágrimas.
Un corazón con armadura, una frialdad serena que apacigüe la tormenta. Dejar correr la arena del reloj, es la única manera de salvarse un poco de las noches sin luna con dragones sueltos.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Fue un agrado leerte en estas noches sin luna. Que siga la inspiración. Un abrazo.

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía