Ir al contenido principal

Vuelve el Autobús Amarillo


No es que vuelva porque lo tengo todo el tiempo en la cabeza para encontrarlo en cuanto lo detecte en alguna calle de alguna ciudad, en cualquier momento.
Pero vuelve porque ayer platiqué de él con el Güero y dice que se puede conseguir a un precio accesible. Yo sé que él tiene grandes habilidades para trabajar con autos, así que para mis adentros pensé socarronamente en embarcarlo también para que me ayude a transformar el autobús amarillo en aula, con mesas para trabajar y espacio para almacenar materiales.
No es que vuelva: mi decisión de pensar constantemente en mi autobús amarillo tocando una campana como las escuelas de antes en las colonias en donde los niños no tienen escuelas o no tienen clases de arte ni de literatura, es algo que mantiene fresquita mi esperanza.
De nuevo, ayúdame a pensar en mi autobús amarillo...

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía