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Pequeña disertación nocturna para sanar un alma...

Te busco a ti, palabra, morada de mi corazón cristalizado. Espero por tu sol, por ese tibio viento que me derrita el hielo que ha dejado el dolor. Te busco a ti, palabra, laberinto que acoge con ternura, calor que me guarece del graznido de cuervo de esta noche sin alas. A ti te busco en el cajón más negro de mis días, en el momento en que rota me deshojo. Busco tu redondez de luna llena, tu voz enmielecida, tus rasgos de rapaz huidizo porque es muy densa la pena que me agobia y alcanza para que se oscurezca mi morada. Asomo mi frente por la reja para saber que arriba está la estrella, palabra de mil picos que se rompe sobre mi cabeza, confeti de luz que me pronuncia, palabra que redime y me consuela.

Comparto una fracción de Mrs. Dalloway, de Virginia Woolf

Leí esta novela en inglés y esto me pareció tan hermoso que quise compartir. No soy traductora ni novelista y espero que mi rudimentaria traducción les de una idea de la belleza del texto original. ( Estaba yo en una clase tan aburrida que me puse a transcribir lo que leía...) “Él permaneció de espaldas a su silla, exhausto pero confiado. Permaneció descansando, en espera, antes de interpretar nuevamente, con esfuerzo, con agonía, a la humanidad. Permaneció muy alto, en el respaldo del mundo. La tierra se estremeció debajo suyo. Rojas flores crecieron a través de su carne: sus hojas espinosas se mecían con un susurro alrededor de su cabeza. La música comenzó de nuevo sus sonidos metálicos contra las rocas. Es la corneta de un auto calle abajo, murmuró. Pero aquí arriba no puede ser encañonada de una roca a otra, dividida, reunida en toques que crecían en suaves columnas (que la música puede verse es un descubrimiento) y se convirtió en un himno tejido ahora alrededor de ese...

Espirales

Danzas por los días con tu canción de sangre, la sangre que soñaste en todas partes con terror, con paredes altas y cerradas como la casa de angustia en la que te hallas, y quieres hablar, quieres saber o quieres perdonar, que te perdonen,que alguien grite que te espera, que alguien diga que ahí está, que no hacen falta manos porque llegaron todas y que tu voz es todas esas voces que cantan y denuncian y se elevan y terminan en añicos mientras el sueño continúa y la espiral te sigue hundiendo pero tú no vas a parar, no dejarás de buscar esas estrellas que no alcanzas a ver, no partirás de la tierra hasta que todo, todo diga que nunca paraste de buscar y de seguir y de asombrarte y de amar.

Extemporánea

Cómo partir los universos que me habitan para que los conozcas,  cómo servir en qué copa licores que me embriagaron,  que no existen ya, mas que en el fondo de un recuerdo  gastado y escondido que sin embargo me conforma. Cómo dar de esa parte de mí que no conoces porque no fue tu tiempo,  porque tu primavera nació ayer y yo hace tiempo que dejé el verano. Juntando sólo las manos transcurramos en los distintos calendarios y compartamos la luz que va quedando.

Canción del fuego

En el Módulo II del Diplomado para la Profesionalización de Mediadores de Lectura hicimos el ejercicio de elegir un personaje. Soy el fuego, y ésta es mi canción: Canción del fuego Canto a temblorosa luz del nacimiento, a la flama voraz, consumadora. Crepito, danzo, fluyo, alumbro, prendo, calcino. Canto a mi lengua que siempre busca el aire, a mi camino final, que es la ceniza.

Ayotzainapa y todo lo demás

Nos persiguen de noche los rostros de esos chicos, las lágrimas de sus madres que nos queman las mejillas, nos arden el corazón, prenden la rabia que traíamos escondida. Nos apagan la voz pero nos sacan el grito y nos escuchan cerca y lejos, y nos apretujamos en un solo corazón que somos todos, con un mismo dolor. De niña tuve patria, estoy segura, o no estaría sintiendo que se me ha perdido, que las estrellas no saben de su paradero porque es cosa de bichos y alimañas donde ahora se hospeda. Ayotzinapa me muerde el corazón, me trae el rostro asesinado de mi Bety Cariño, mi amiga pitaya roja que se murió en la raya llevando ayuda en una caravana, que me llevó a leer poesía a su Radio Rabiosa comunitaria, que organizó tantos talleres para que yo compartiera en cárceles y escuelas. Ayotzinapa me recuerda a mis tres camaradas poetas con hermanos o familiares desaparecidos, me recuerda mi azoro gritando por Acteal, y, más lejos, mi boteo por la gente de Nicaragua cuando su revolución, a...

MEMORIANDO A LOS MÉDICOS

En general, tengo que aceptar que no ha sido muy buena mi experiencia con los médicos: a mi hermano con enfermedad terminal lo trataron con crueldad, sin mínimo respeto durante el largo tiempo de su padecimiento. A mi madre le provocaron gravísima enfermedad debido a que por meses su médico familiar le suministró un medicamento sin considerar que era prohibido para ella, en su condición de diabética y eso desencadenó que tuviera tremendos desajustes en su organismo y estuviera hospitalizada en urgencias por un mes en el DF, donde estaba de vacaciones. Pero como hoy es día del Médico, me pongo a recapitular y entonces me vienen a la memoria esos doctores del Instituto de Neurología y Neurocirugía, en la ciudad de México, que me "regañaron" por no haber llevado antes a mi hija siendo que el problema era, para variar, un mal diagnóstico previo. Bueno, en ese instituto los médicos me parecieron verdaderos sabios pero además, comprometidos tanto con la ciencia como con las pe...