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LLuvia

Aquí en el DF la lluvia cae suavemente sobre el pavimento, haciendo un sonido aterciopelado. Claro, no hablamos de aguaceros. La temperatura ha ido de 16 a 24 grados y para mí es un descanso del calorón que tuvimos en Ensenada la última semana. El lunes me fui a San Juan Teotihuacan, a ver a mi legendaria amiga Maritoña, que desde hace casi treinta años ha sido una extraña mezcla de amiga íntima y madre. Nos sentimos como cuando trabajábamos juntas, recordamos nuestras cenas, reuniones, andanzas. A Héctor, al Arqui Cháirez, a las compañeras del trabajo. Chelis, una de sus hijas, se lanzó desde Cuernavaca de madrugada para pasar el tiempo con nosotras, porque hacía añales que no nos veíamos. Por supuesto, todas estamos igualitas, sólo los niños están irreconocibles. Mi ahijada Zuly hermosa y cariñosa,sorprendente con su corta edad y su cúmulo de experiencia y madurez. Vero, otra de mis hermanas, sigue triunfando sobre la silla de ruedas, que no ha vuelto a usar desde que su voluntad por...

Echar de menos...

Esta es una ciudad pequeña que si bien tiene actividades, la verdad es que uno debe esforzarse mucho por entretener sus horas de ocio o los fines de semana. Es quizá lo que provoca que una tienda a convocar a los amigos con frecuencia, a visitarlos, salir con ellos, inventar algo. También está el caso de mi amigo el del corazón atropellado, quien a pesar de la distancia porque vivía en otra ciudad, cuando yo estuve en crisis hace unos meses, siempre me envió mensajes de apoyo y ánimo, y lo menos que puedo hacer ahora es corresponder, aunque será también a distancia. Pero admito que no hay como estar a un lado del amigo, escuchando su sentir y sus palabras. El caso, sin embargo, es que también voy a regar mis plantitas de allá, mis amigas a quienes veo muy poco y tienen años acompañándome por este medio: Maritoña en San Juan Teotihuacán, Marielena Cerecero allá creo por Lomas Lindas, las poetas de Azcapotzalco Estela y María Elena Solórzano, en fin, gente cercana y querida que espero vi...

Temperaturas

Son casi las once de la mañana y pretendo intentar no hacer un escándalo por el hecho de que estamos a 33 grados, como en los últimos tres días que nos tienen agotadas, secuestradas y más mensas... El lunes Sofía mi alumna inició una copia del natural, un jarrón que el año pasado me regaló una sobrina. Ayer concluyó su sesión de seis horas de esta semana, así como su cuadro. Como aquí va la foto, sobran palabras. Le dejé un buen de tarea para estas próximas semanas en que no voy a estar porque me traslado al DF con Pablita a la revisión médica de la que esperamos muchas cosas, entre otras, según Paola, que ya le retiren el medicamento... Veremos, dijo el ciego. Me llevaré a mi perrita Nube que por dicha ha mejorado y está más contenta aunque también desmayada por el calor en estos días.

Cosas y casos

A veces sucede que la vida nos pasa encima, y resulta que nos toma por sorpresa. Damos por sentadas una serie de cosas que a la mera hora, resulta que no estaban tan definidas o tan sólidas o tan permanentes como pensábamos. Las relaciones con los demás son difíciles, particularmente las de pareja. Y cuando uno de los involucrados es un verdadero artista, más difícil aún. Porque el artista vive de y para su arte. No está consciente de los convencionalismos, no considera prioridades tener casa, socializar, convivir con los hijos. Quien se relacione con alguien así, debe saber a lo que se atiene, sólo basta ver la serie de películas que hay sobre el tema: Picasso, Giacometi, por ejemplo. El arte es la única prioridad, por encima de la propia supervivencia o salud. Por tanto, queda atrás todo lo que se relacione con la pareja y demás. Claro, estar con un artista es un poco tocar también la gloria, departir con alguien diferente, con un punto de vista que no tiene que ver con el común de l...

Llenar los días

En el ocaso, cuando la hora de las hadas, cuando no es noche ni es día, esperas esa sensación que te dará sorpresas. Nunca se sabe por anticipado si tendrás un cosquilleo feliz o un doloroso graznido del ave solitaria. Esa señal te asignará a la noche, que alistará los sueños invocados: quizá podrás volar sin alas o regresar a tu pasado. No sabrás cuántos sueños han poblado tus horas despertarás entusiasta o cansada según las posiciones de lo astros. Y te preguntarás de nuevo si con eso se llena cada día, cuando por la mañana abras tus ojos.

¿Lluvia!

Supongo que por ser temporada de ciclones y esas cosas, algo nos está tocando porque en pleno primer día de la Verbena, comenzó a llover por la mañana. Siempre provoca en mí la lluvia la misma evocación por mi terruño y sus verdores, como recién escribí a una amiga. Aquí no hay aguaceros -los niños creen que eso es el señor que vende agua-, y no alcanza a percibirse el delicioso olor a tierra húmeda como en el sur del país, donde las calles se convierten en ríos. Además, he visto en las noticias que estamos en la peor sequía creo que de treinta años, de modo que la escasa lluvia que ha caído aquí se agradece aunque sólo sirva para que recordemos cómo es ver llover. En mi casa, las luces encendidas, agua caliente para té, la terminación de mi bordado sobre el maíz y por encima de todo, una flojera infinita y la disposición de sentarme a la ventana a ver pasar la vida, esta vez desde adentro.

La vida de todos modos

Estuve alicaída como era natural con lo de mi hermano. No podemos exculpar del todo a las hormonas y en fin, a la triste condición humana que a veces no amanece con todo de su lado. Releyendo mis escritos me doy cuenta de que he sido injusta porque he hablado mucho de lo que siento, naturalmente, de cómo percibo lo que me sucede. Peo ha habido de todos modos mucha luz y no la menciono, abatida como estuve por la oscuridad de mi amargura o cerrazón. Tengo que hacer notar también la cantidad de correos que recibo de mis amigas, el cariño que siempre depositan para que yo lo reciba, sus llamadas en mi cumpleaños, sus cuidados o regalos. todo eso he tenido también, sin mencionarlo. Y es gacho ver cómo la mente nos hace jugarretas y el simple extravío de un teléfono nos pone a sentir que nadie llama, que ya no le importamos al otro, etcétera. Fantasmas en la cabeza siempre sobran. Qué bueno que hay días como el de hoy, en el que amanecí con energía y claridad para ver estos errores, omisio...