Ir al contenido principal

La visita del miedo

Me despertó el celular antes de las seis de la mañana. Una de mis hermanas, acompañada de otro hermano, está internada en el hospital. La habían operado hace poco más de una semana y ahora hay complicaciones, aparentemente debido a la mala intervención quirúrgica.
Me informan del estado de ella, de los estudios aparentemente interminables que habrá que hacerle, de los varios días que deberá estar internada y así.
Estoy a tres mil quinientos kilómetros de distancia e imposibilitada económicamente para acompañarla gracias a la crisis económica a la que nos lleva la falta de empleo y demás parafernalia de nuestros absolutamente indolentes, ignorantes gobernantes.

Entonces, con esa luz roja encendida en mi cerebro y en mi corazón, sigo viviendo las horas de cada día, y hago mis deberes escolares con el miedo debajo, y preparo la comida con ese latido adentro, y voy a clases, converso con personas, alimento a mis perras y todo con ese miedo latiendo entre las venas porque un pre diagnóstico que nos han dado no resulta favorable.

Allá, acosada por procesos desconocidos y temibles está ella, la hermana pequeña, hermosa y morena, sin saber qué le depara el diagnóstico. Ignora lo que nosotros sabemos porque no hay un diagnóstico definitivo o certero. Sólo siente dolor, fatiga y miedo. Como yo.

Comentarios

Lo que más te gustó

Otros tiempos, nuevos tiempos, más tiempos...

     Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados.      Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para  evitar contagi...

Mi terapia de shock

Laberinto. Poema Liz Durand Goytia, 21 de marzo Día Mundial de la Poesía