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Y ahora le toca el turno al poema...


La hora bruja


Capataz de media noche
cuatro azotes da a la luna 
porque oculta en una nube
no quiere que la descubran.

Entonces viene la noche
en recuerdos de oropel
y un carrusel que me agobia
cabalgando la niñez.

Sueño un jardín  recortado 
cual figura de papel
y una gran dama dorada
que a las cinco toma el té.

En los tejados se tiende
el chal de la oscuridad.
Yo subo a mi carrusel
para caminar la aurora.

Sueño que viene mi abuelo
de sombrero y con cigarro,
que me cuenta adivinanzas
y me regala una flor.

Ya la dama agota el té
y viene la madrugada
cruzando el puente que no anda,
caballo de banda y banda...

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