Vino un alud de noticias y videos de la compra de los votos del supuesto partido ganador, y los mexicanos sentimos que había que tomar una causa: la defensa del voto y la legalidad de las elecciones. Las redes sociales comenzaron a mostrar gran cantidad de videos y testimonios del gran montaje que se hizo para que "ganara" el PRI.
Comenzaron las marchas, la capital de la república marcando la pausa con el Yo Soy 132, y en lo que va de la semana -cuesta creer que han sido pocos días- hemos visto cómo el nacionalismo, refundido desde hace no sé cuánto tiempo, ha venido a aflorar por todos los rincones.
Nos estamos reconociendo como mexicanos, nos estamos conectando con nuestras raíces, con los héroes que nos dieron patria. Estamos dispuestos a recuperarla.
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Me tuve que ir en camioneta... |
En la banca, a la llegada, con la pata mala y mi bolsa de hielo |
La vida personal de cada quien ha quedado de lado, porque el desastre nacional en caso de no hacer nada es una amenaza terrible. Se conformaron espontáneamente células de ciudadanos dispuestos a organizar protestas, y luego de las marchas se inició a dar información a quienes no tienen otra forma de enterarse que los canales de la televisión que desinforma.
Ayer los jóvenes de Ensenada pusieron videos mostrando la compra de votos en el parque para informar a la gente, y muchos hemos estado volanteando para boicotear a la tienda que se prestó para la "venta" de despensas y artículos a cambio de la prueba del voto por el PRI.
Son días de estar pendientes de la computadora para enterarnos de los movimientos a realizar tanto en el país como localmente. Son días de hacer pancartas y volantes y entregarlos. Son días de salir a marchar y gritar y llorar y abrazar a los demás.
Son días de no parar, por eso es que no entiendo este esguince que me ocurrió a mitad de la marcha de ayer, como si debiera detenerme.

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