Se acerca la visita de los hijos Mauricio y Ana, y eso me produce emoción pero también me lleva a tratar de recibirlos de la mejor manera posible en esta casa pequeñita que no tiene costumbre de huéspedes. Como tengo un ángel cuyas manos son fuertes, trabajadoras y creativas, mi estudio comenzó a experimentar ciertas modificaciones y arreglos. Que si más arriba, que si ya fue mucho, que si saco el mueble, que falta pintura, que la pared no quiere hoyos, que ya hay mucho polvo... el estira y afloja para ver materializarse una idea que tiene por afán ganar espacio para esos hijos que han sido estupendos anfitriones y para quienes deseo una estancia, aunque breve, cómoda y feliz...¡Estamos en cuenta regresiva!
Quién pudiera decir algo acerca de esto que vivimos: tiempos de contingencia, de pandemia, de aislamiento y por desgracia de miedo. Vamos como los ciegos dando tumbos por cada día nuevo, diferente, tratando de insertarnos a esta llamada nueva normalidad que nos toma por sorpresa y a la que con tanto trabajo nos acercamos. Nos preguntamos cómo será el futuro, cuándo volveremos a reconocer un rostro en la calle si solamente vemos cubrebocas. Nos preguntamos cómo van a crecer los seres que recién llegan, sin el acercamiento y el abrazo y tanta calidez que acostumbrábamos si vemos cuánta falta nos hace luego de pasar estos meses encerrados y aislados. Nuevos tiempos y nosotros tratando de aprender a incorporar los nuevos accesorios: gel de alcohol, mascarillas, cubrebocas, atomizadores, cloro, desinfectantes, sana distancia... nuevos tiempos en los que en los restaurantes y en todo lugar se siguen nuevos detallados protocolos para evitar contagi...
Comentarios