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Retrato de una loba

Bueno, tengo una amiga Loba que me causa admiración porque la veo trabajar como si fuera una locomotora, estar pendiente de millones de cosas a la vez, y es capaz de escuchar y sentir la música al mismo tiempo, y las horas sin sueño o sin reposo no hacen mella en su ánimo porque no la percibo tensa ni molesta ni incómoda, y pasa de un tema a otro como si acabara de soltar cualquiera... en fin, una de esas guerreras de las que abundan por el mundo para dicha de propios y extraños...
Lo malo es que no me ocurre lo mismo, imposible seguirle el paso cuando vengo llegando de un viaje agotador en lo físico y emocional, por más que me haga fuerte el espíritu. Mi columna aunque no está grave está resentida y sé que debo cuidarla porque en unos días vuelvo a viajar...
El cuerpo resiente, percibe, guarda. Mi cuerpo, como bien me he dado cuenta, tiene mejor memoria que yo, y es sorprendente, sencillamente no puedo escribir en un teclado si lo miro, porque entonces la vista toma el mando y no mis dedos que siempre han recorrido las teclas como si supieran leerlas... en fin, llego a la conclusión de que mi cuerpo está pidiendo reposo y lo mejor es atenderlo, aunque sea por un ratito antes de continuar con aquella Loba que me espera y necesita un poco de mi ayuda...
¡Éeeechenme ánimooooos!

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