

Me encanta el color del mar en esta zona
Maritoña, la mamá con Cheli, la hija.
¡Se dejó ver y oír la Bufadora!
En la casa...
Por lo pronto han disminuido las visitas de las amigas y aunque lo resiento un poco porque era muy agradable reunirnos, la verdad es que necesito de bastante tiempo para trabajar el libro.
El clima de loquitos, el verano todavía no se asoma por ningún lado. Por dicha el viernes, que fue el memorable día en que me visitó Maritoña, la "sacrosanta" junto con mi hermana Chelis, fue un día soleado y delicioso que nos permitió disfrutar de la Bufadora. Al regreso tomamos café en el Tomas del Cearte y finalmente se terminó esa especie de sueño que fue verla por aquí, en mi casa, en la ciudad, pues ella vive en San Juan Teotihuacán y Chelis en Cuernavaca. Esas sorpresas que me regala la vida hacen que la alegría me sirva como remedio para cuando no parecen ir tan bien las cosas.
Y aparte de todo, comencé un pequeñito taller de verano con los niños adorables de mi amiga María, que los tiene aquí de vacaciones, son sus nietos.
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